jueves, 18 de octubre de 2012

Descubriendo mis ancestros - CAPITULO V




CAPITULO V
DE LA AFORTUNADA APARICIÓN DE DOCUMENTOS INÉDITOS Y LAS BUENAS NUEVAS QUE TRAJERON
- Anote esta dirección, y véngase ya - me ordenó una voz en el teléfono. Luego de mi sorpresa y hasta enojo por semejante descortesía, reconocí a Cartaphilus. A pesar de su habitual falta de buenos modos, se lo sentía francamente excitado. - Escondido tras la falsa carátula de una versión de Antigüedades de la Nueva España de Hernández[1] hallada en la Biblioteca del Colegio Imperial de los jesuitas en Madrid –siguió, infrecuentemente verborrágico- aparecieron unos manuscritos y algunas notas de lo que parece ser el análisis de algunas crónicas de la época.
- Voy para allá inmediatamente - contesté. Mientras urgía al taxímetro que evitara las contingencias del tránsito, mi razón me alertaba sobre lo que seguramente se trataba de un conjunto de documentos apócrifos que me iban a costar un Perú. Mi corazón, sin embargo, me dictaba que estaba frente al inicio de una cadena de eventos altamente reveladores. Al ingresar a su librería de la calle Sarmiento casi lo tomé por asalto, desobligado de tener que observar cualquier género de buenos modales.

Cartaphilus ni siquiera notó mi presencia, como si estuviera absorto en vaya a saber que arcanos y casi como en trance, empezó a discursear: - Si bien la monarquía española ingresó de forma tardía al Renacimiento, a partir del regreso de Felipe II a la Península se produce un cambio radical en la ciencia y el conocimiento, guiados por el ansia de extender los logros del humanismo a todas las universidades. El sucesor de Carlos V experimentaba una insaciable curiosidad por todo: simplemente deseaba saber. Existen - prosiguió imparable - numerosos registros de órdenes impartidas por el monarca para que le hicieran informes de todo lo conocido. No cabe dudas que uno de esos informes, cuyo original lamentablemente se ha extraviado, es la base a partir de la cual glosador ignoto ha abordado precisamente la reconstrucción de su glorioso pasado...

Aprovechando que se tomó una pausa para respirar, lo interrumpí en seco de manera poco cortés: - ¿Me quiere explicar de una buena vez qué es lo que encontraron?

- Aquí tiene el señorito, llegado esta misma mañana de la Madre Patria, una copia facsímil de la llamada “Opera cum edita tum inedita ad autographi fidem et integritatem expressa”[2] que no es sino una glosa erudita en torno a la hasta hoy inédita pieza “Rerum Novae Vizcaiensis Thesaurus[3], que se atribuye a Don Rodrigo Díaz de Carreras (?), quien hacia 1570 habría sido nombrado Adelantado de la Nueva Vizcaya por Felipe II, con el carácter de mayorazgo perpetuo para él y sus descendientes. Según he podido constatar, en los archivos del Real Consejo de Indias no se guarda registro alguno de este Adelantado ni de su progenie[4]; sin embargo, no resultaría extraño que si alguna vez existió tal obra, hubiera perecido en el incendio que en 1617 destruyó unos 4.000 manuscritos en El Escorial. Por lo demás, la omisión de esta obrita en todo catálogo puede deberse a que su posible autor, Fray Tomás de Hurtado Hoyo (1514-1587), Marqués de Villa Rosa, fue condenado a la hoguera por el Santo Oficio luego de comprobar que vivía en estado de amancebamiento - e hizo una pausa para sonreír malignamente - con el hijo de un cacique local. Afortunadamente un alma caritativa debe haber preservado estos apuntes de la flama purificadora para que hoy a usted le sea revelada su historia.

Con una urgente codicia, le arrebaté los documentos como si fuera todo lo que importara en el universo. En realidad, era lo único que importaba. Le pagué la suma convenida casi sin mirar y desbordado por mis ansias, me fui al salón de lectura a sumergirme en esta fabulosa pieza que finalmente llegaba a mis manos luego de tanta búsqueda infructuosa.

Como estimo que estas crónicas nunca han llegado a la imprenta ni siquiera en una reimpresión del tratado "Documentos inéditos del Archivo de Indias", copiaré aquí los pasajes más convenientes al esclarecimiento de mi búsqueda filial, agregando algún comentario explicativo de mi parte.
© Pablo Martínez Burkett, 2005




[1] Francisco Hernández (1517-1578) protomédico que Felipe II envió al Nuevo Mundo para tomar conocimiento desde el punto de vista farmacológico de las plantas y animales de México y Perú.
[2] Obras tanto editadas como inéditas, sacadas íntegras y con arreglo a lo escrito por el autor.
[3] Tesoro de las Cosas de la Nueva Vizcaya.
[4] Nota del Editor a la 1º Edición: resulta totalmente sospechoso que el aparentemente muy versado Cartaphilus haya ignorado la "Cantata del Adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, de sus Hazañas en Tierras de Indias, de los Singulares Acontecimientos en que se vio Envuelto y de cómo se Desenvolvió" pieza coral con más de treinta años de bien ganada fama.