jueves, 29 de noviembre de 2012

Descubriendo mis ancestros - EPILOGO




EPILOGO
Aquí culmina mi peregrinar etnográfico, sobre la fabulosa vida de un valiente capitán que supo cristalizar elementos que hasta entonces estaban disgregados, demostrando un espíritu de adaptación y un bravo coraje que merece el recuerdo emocionado. No menor debe ser el ungido respeto que gana aquella Eva primordial que legó a mi familia las dotes extraordinarias de su estirpe.
Mi intención no ha sido historicista, porque me importa más el presente que el inasible pasado y porque excede en mucho el propósito de este trabajo relatar lo que sucedió a los hijos de sus hijos y a los hijos de los hijos de aquéllos, para llegar a ser mis ancestros.
Sólo diré que ahora que sabemos, puede rastrearse de forma indubitable a aquellos que somos descendientes directos de los felices indios mangueras y eliminar para siempre la vergüenza con la que tratábamos de disimular nuestra herencia. Es tiempo de que podamos exhibir la nota distintiva que cargamos con genuino orgullo.
Concluye también mi descubrimiento de los otros en uno mismo. Yo soy todos los conquistadores españoles, yo soy todos los mancebos de la tierra, yo soy todos los indios manguera. Mi sangre es su sangre.
Debemos honrar la memoria de todos los que se sacrificaron para que hoy aquí estemos. Para que hoy, simplemente, seamos.

© Pablo Martínez Burkett, 2005