jueves, 20 de febrero de 2014

NATURALEZA VIVA




                                            Quien con monstruos lucha cuide de convertirse
                                     a su vez en monstruo. Cuando miras largo
                                     tiempo a un abismo, el abismo también mira 
                                     dentro de ti.

Friedich Nietzsche
Peculiar era el epíteto más usado por la familia. El gesto, invariable, era de resignación y desdén. Tanto casamiento entre primos iba a traer consecuencias. “Niño rico con pajaritos en la cabeza”, la definición de la regenta del burdel donde solía demorarse. Las causas iban desde la temprana orfandad a la ausencia de rigor en los castigos infantiles, pasando por un exceso de lecturas espinosas. Probablemente el primer experimento haya sido producto del azar. Nunca lo sabremos. Pero el menor de los Urquiza empezó a encerrar insectos en frascos de vidrio alegando que eran piezas artísticas. Aunque los cautivos perecían sin remedio, las llamaba naturaleza viva. Pronto el catálogo de sabandijas se amplió a pequeños animales: un cuis; un sapo, un gorrión de alas rotas. Los observaba con depravado deleite. Hipólito se asiló en la casita a los fondos de la mansión familiar rodeado de su galería de fenómenos. Con el tiempo consideró retratar ese feudo de la industriosa corrupción y se metió a fotógrafo. Un segundo azar, que algunos atribuyen al encierro o a la higiene deficiente, le sembró de larvas una pierna. Cuando lo advirtió ya era tarde y antes que urgir el aseo y la desinfección se entregó al progreso de la podredumbre. Dados gordos de incienso ardían constantemente en todas las habitaciones sin que consiguieran menguar el hedor, y sin embargo, Hipólito Urquiza ya era incapaz de percibir otra cosa que no fuera su progresiva condición de obra de arte. Una meretriz piadosa le deslizó la colosal dosis de morfina que lo mató. No me decidía a aceptar la curaduría de las fotos que atesoran la secuencia de su desatino, hasta que leí en el reverso una línea de su puño y letra: “arte es aquello que te obliga a cambiar la mirada”.

© Pablo Martínez Burkett, 2013