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viernes, 10 de agosto de 2018

SEGUNDO CONTACTO




SEGUNDO CONTACTO


Got to keep the loonies on the path. 
There's someone in my head but it's not me.

Pink Floyd, “Brain Damage” 


Las versiones no son del todo rigurosas sobre la fecha precisa en la que se fundó L’Ordine dil Segno. La empinada autoestima de cada uno de los cofrades edifica memorias funcionales a la desmesura de su ego y, en general, tienden a sostener que el grupo quedó formalmente constituido el mismo día en que les tocó presentar su primer relato. Con todo, no éramos sino un cuerpo más o menos estable de escritores, semiólogos y lingüistas que se reunía con azarosa regularidad a fin de leer nuestros ensayos, traducciones, relatos y otros disparates, mientras se compartían viandas y abundantes bebedizos. Tengo que confesar que, en mi caso, las razones de alistamiento fueron mucho más pedestres. En el ambiente literario, se decía que era un lugar óptimo para ligar mujeres inteligentes. Con una tercera separación a cuestas, no voy a negar que la cosa se me presentara fácil. Sin embargo las, digamos, singulares personalidades de las féminas concurrentes pronto me disuadieron del cometido original. Igual me terminé quedando porque las tertulias eran divertidas de tan caóticas y preparar cada encuentro me ayudaba a transitar por la infamante soledad. Había algunas reglas tontas que no obstante todos respetábamos a rajatabla. Por ejemplo, cada quien respondía a un nom de plume y estaba prohibido usar los nombres civiles. Ya casi ni recuerdo ninguno salvo el de la única mujer más o menos potable que se hacía llamar Felicitas. El mío, como era de prever, fue Rainmaker.


El caso es que, una noche, Felicitas se despachó con un relato fantástico relativo a cierto Programa Primer Contacto, supuesto proyecto de intercambio con alienígenas de procedencia desconocida. En el cuento, la valiente protagonista integraba un grupo multidisciplinario destinado al conocimiento y concordia entre ambas razas. En el decurso de la experiencia científica, la entidad extraterrena no podía evitar rendirse a la belleza de la osada hija de la pampa gaucha, quien se lo fornicaba a pesar de (o en razón de) las desproporcionadas dimensiones que ostentaba el afortunado bastardo galáctico. El ET la hacía su amante pero, so pretexto de ciertas ininteligibles órdenes del Comando Estelar (los bichos inmundos fomentaban la telepatía), se volvía a su planeta. 


El cuento resultó buenísimo y fue elegido esa noche para el premio Nocturno en Fa, provocando un bilioso rencor en los declamados intelectuales de la Orden. Quebrando otra de las reglas no escritas, nos fuimos caminando juntos con Felicitas, que en realidad se llamaba Eleonora. Dispuesto a aprovechar la primera oportunidad de real galanteo, no pude menos que alabarle el texto y preguntarle la fuente de inspiración. Muy sueltita de cuerpo me contestó que había relatado algo que le venía sucediendo desde hacía un año y que por eso estaba tan triste, sobre todo, porque sospechaba que en realidad su amor había regresado a los múltiples brazos de una esposa. Por el destello de su mirada supe que estaba loca como un plumero. Ya que el plan conquista estaba destinado al fracaso, decidí seguirle la corriente para divertirme un rato. Muy serio y con la gravedad que semejante revelación requería, le hice saber que, movido por la curiosidad o, por mejor decir, exaltado por lúbricas expectativas, deseaba informarme sobre la posible existencia de compañeras del marciano dispuestas a abundar en el conocimiento de los nativos de este lado de la Cruz del Sur. Como muestra de mi buena disposición, y por si hiciera falta, me ofrecí a movilizarme hasta el Cerro Uritorco, crédito local en avistamientos. Ignorando el sarcasmo y contra todo pronóstico, me declaró su disponibilidad para hacer las presentaciones del caso con una amiguita de su amante interestelar, pretendiendo percibir un emolumento. Lo que sigue es cómo se sucedieron los hechos. 


—¿Vos estás segura de que ése es el equivalente en pesos argentinos a la cantidad de oro latinium prensado que esta chica cobra? —le dije a Felicitas, mientras nos empantanábamos en la negociación. —¡Por las desviadas hormonas de Wesley Crusher, me parece un disparate! 


—Ah, claro, el señorito creía que se iba a fratachar a una extraterrestre policroma abonando como si fuera una meretriz de cabotaje —me respondió imperturbable —y además del pago de mis servicios, tenés que sufragar el costo de un traductor universal que hay que implantarte en el brazo. 


—Felicitas, bonita; que desde el Edicto Policial 840 para acá, la actividad de lenón, proxeneta o encargado está tipificada como conducta punible —me guarecí bajo argumento leguleyo a ver si la asustaba un poquito o, por lo menos, me bonificaba el traductor. 


—Entonces seguí persiguiendo sin suerte a travestis en los Bosques de Palermo —fue su sardónica respuesta. 


—Dale, Felicitas, haceme una rebaja, que vivimos en un país que atravesó una crisis sistémica... Vos se ve que mucho Programa Primer Contacto, pero de leer los diarios, nada... —argumenté por el lado de la paupérrima economía. 


—Mirá, nenito —me dijo, marcial—, la única atención que puedo tener con vos es aplicar la Ley de Compre Nacional y darte preferencia a igual oferta con respecto a nuestros compañeros de Orden: Ángel Azul, Aramís, Danton, Halloran, Nightcrawler, Redios y todos los otros que ya me han pedido mis servicios de intermediación. 


—Pero el Ángel es argento como nosotros —agregué por decir algo. 


—Más a mi favor: si vos no la querés, se la ofrezco a ese distinguido caballero que ya aceptó pagar lo que sea. Eso es un hombre... —Y me miró de arriba abajo con un desprecio tal, que no tuve más remedio que aceptar esa verdadera exacción. 


—¡Por las lampiñas barbas del comandante Sisko!. Acá está el dinero — y le entregué resignado mi capitalito.


—Cociná algo rico, vos que sabés. Mirá que están haciendo una investigación de todos los aspectos de nuestra vida social. Y espero que seas grandote todo así, Rainmaker… te va a hacer falta —me dijo mientras me quitaba los billetes. Y se fue con una carcajada enloquecida. 


Así fue cómo ingresé en el Programa Primer Contacto. Que Eleonora no estuviera en sus cabales se me presentaba de toda obviedad, pero los fundamentos de mi cordura se tornan un poco vidriosos porque el día pactado me puse a cocinar. Por algún detalle del relato, imaginé que eran humanoides asimilables al género de los moluscos, así que eludí la típica carne grillada. Puse a enfriar un vino espumante del país (que acá nos obstinamos a seguir llamando champagne), prendí un par de sahumerios de patchouli, elegí un disco de Ella Fitzgerald y me senté a esperar. Al rato tocaron el timbre. 


Con nerviosismo abrí la puerta. Allí estaba mi cita rentada. Conforme la descripción que había hecho Felicitas esperaba encontrarme con una suerte de hermana punk de Neelix, pero no fue para tanto. En efecto, tenía la piel lila y el mechón de cabellos era increíblemente azul. Llevaba una especie de túnica naranja así que no pude constatar la intrigante tira de piel peluda que, según el cuento de mi amiga, debía recorrerle de arriba abajo la línea central de la espalda hasta el bajo vientre. A pesar de ello, a partir de ese momento no pude eludir el embrujo de sus ojos ambarinos. 


Me resultó extraño oír que hablara, pero sin el consecuente movimiento de los labios. Casi estuve a punto de decirle que conocía a Deanna Troi, que era bethazoid y también telépata como ellos, pero con tanta galaxia me pareció que no iba a saber de quién le estaba hablando. Me hizo mucha gracia que, merced al traductor universal, su español fuera muy castizo. Me fui a la cocina y, mientras montaba los platos, comenzamos a charlar de manera animada. Es cierto que hubo tópicos en los que me sentí un poco ajeno, como por ejemplo cuando empezó a explicarme las anomalías subespeciales y la influencia cauterizadora de los pulsos takion. Con la sobrecarga de las bobinas warp me defendí un poco mejor. Yo la miraba mientras comíamos y me dejaba subyugar por esos extraños ojos. Era cierto: sonríen con la mirada. Atribuí esa sensación de profunda beatitud a la bebida. Comimos helado de limón y albahaca y sobrevino un silencio incómodo. 


—¿Café? —me apresuré a ofrecer. 


—Mejor bailemos —me dijo y con gracia singular me extendió una mano, áspera pero muy acogedora para mi sorpresa. 


Según la narración de Eleonora, los visitantes celestes tenían los pies sin dedos y preví que por ese detalle la aventura iba a ser terrible. Sin embargo, pegó su cuerpo al mío y danzamos como si lo viniéramos haciendo desde los bailecitos del colegio secundario. Sentí una inusitada urgencia por besarla. Sus poderes para leer la mente se lo deben haber adelantado, porque posó sus labios tiesos sobre los míos. La primera sensación no fue agradable del todo, pero en cuanto su lengua irrumpió en mi boca, empecé a derretirme. Me las compuse como pude para devolverle la caricia. Tan mal no debo haber estado porque se apretó aún más contra mí, envolviéndome con un sutil aroma a almizcle. Es más, comencé a notar cómo cuatro mínimas protuberancias me hacían una presión deliciosa contra el pecho. También lo adivinó, porque sonriendo dio un paso atrás y se quitó el ridículo vestido naranja. 


A partir de aquí, el lenguaje se torna claudicante. ¿Cómo describir aquellas cuatro aureolas, diminutas, alineadas de dos en dos y de tan magnífica sensibilidad? Tomó mi cabeza y me hizo inclinar sobre ellas. Me di un festín. Cuatro potecitos de azafrán, que con premura se entregaron a mis labios, a mis dientes, a mi lengua. Se apoderó de mí un ansia desconocida. Mi compañera parecía en trance. Me dejaba hacer y, con imperceptibles movimientos, me indicaba cuándo tenía que abandonar esos mínimos dedales de tan delicioso sabor. Comenzó a temblar. Su garganta, ausente de cuerdas vocales, emitía una especie de gorgorito que iba haciéndose más profundo a medida que el placer la iba envolviendo. Finalmente, me regaló su primer estallido. 


Abrió los ojos y me sonrió como sólo ellos pueden hacerlo. Volvió a tomarme de la mano y se encaminó hacia mi dormitorio. Con andar de pantera, se recostó y, adelantándose a mi vacilación de cómo abordarla, me guio hacia la anómala tira de piel amarilla con pintas negras. La deficiente zoología de Eleonora había anotado que era como de tigre. Yo, que soy hombre de río, se me antojó antes a surubí del Paraná. No hizo falta que marcara mi destino. El ahora cada vez más cautivante aroma hizo las veces de tutor. Sus manos me guiaron aún más abajo. Pegó un respingo. Me susurró que mi piel era muy suave para lo que estaba acostumbrada y que se le volvía placentero hasta hacerlo intolerable. Envalentonado, me esmeré. Me instalé por largo rato. Perdí la cuenta de las veces que alcanzó el éxtasis. Y todos mis pruritos se desbarrancaron en los océanos de placer que me provocó hundir mis labios y mi lengua en esa increíble porción de carne entumecida. Su cuerpo se estremecía en sucesivas oleadas de lujuria. Los sonidos guturales de su garganta eran el perfecto mapa para rumbear mi osadía. De repente se empezaba a tensar, se contraía y emitía un silbido liberador que anunciaba la concreción de otro espasmo, para volver a empezar. Me apartó con suavidad, ahíta de tanta exaltación lúdica, y me regaló una mirada prometedora. No recuerdo muy bien cómo me quité (o me quitó) la ropa, el asunto es que con mi desnudez me asaltó un fatal temor, recordando la admonición sobre las desarrolladas proporciones de los machos de su especie. 


—Oye, que no hay nada de qué preocuparse —me sorprendió una vez más. — Estás muy bien. De verdad. Túmbate en la cama y déjame hacer a mí, que tengo tanto para devolverte... 


Ninguna palabra es suficiente para describir la forma en que me acarició. Lamenté que la mata de pelo azul no me dejó observar muy bien, pero pronto hube de cerrar los ojos. Me fui abismando a una sensación de recóndito placer. Era mucho más que cualquier experiencia sensible que alguna vez hubiera tenido.


—Aguarda —me ordenó, sacándome del sopor — te quiero adentro mío. Y se acomodó sobre su costado izquierdo, de espaldas a mí. —Así lo hacemos nosotros —me aclaró. Y se abandonó pues a mi arbitrio. —¡Cabálgame sin piedad! —me rogó— ¡Hazme tuya! 


Y entonces hice lo que me pidió. No sé cuánto duró ese loco frenesí. En el momento en que, con sucesivos hilos de humanidad, tuvo lo mejor de nuestros dos mundos, me descubrí aullando como un animal embravecido. Entonces, sobrevino algo inverosímil. Su piel violeta tornó al bermellón. Sus manchas negras se encendieron al naranja. Los gorgoritos se hicieron profundos como un croar. Y de repente, su cuerpo empezó a emitir una luz aterciopelada que nos transportó a un estado de bienaventuranza. Apagada la luminosidad, fue como aterrizar luego de un largo viaje. Mientras recobraba el aliento, sentí que me estaba enamorando. 


—Mirad al Rainmaker, menudo amante has resultado—. Sonrió con esos ojos ambarinos. —Me acabas de inducir al Séptimo Estadio de la Conciencia Cósmica. He completado el Círculo. Estoy lista para reencarnar. ¡Y todo ello gracias a ti, mi noviete terrícola! 


Se incorporó de la cama, tomó su vestido naranja, se lo calzó con un solo movimiento y se marchó. Antes de perderse en el vano de la puerta del dormitorio, se volvió para sonreírme con sus ojos ambarinos. 


En medio de la noche, comprendí que no estamos preparados para sobrellevar esta clase de experiencias. En el yermo del lecho, me acurruqué adoptando la forma en la que la había hecho mía. Descubrí que una lágrima me rodaba mejilla abajo. La encomendé al espíritu de James Tiberius Kirk, que desde la segunda estrella a la derecha nos guía, y me volví a quedar dormido.



© Pablo Martínez Burkett, Forjador de Penumbras (Eriginal Books, 2014)


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martes, 25 de noviembre de 2014

FORJADOR DE PENUMBRAS DISPONIBLE EN AMAZON




Ya se encuentra disponible en Amazon la nueva edición, corregida y aumentada, de mi libro FORJADOR DE PENUMBRAS, publicado por Eriginal Books de Miami, Fl. (USA).

Más contentos no podríamos estar.

Mucho apreciaríamos si nos ayudaras a viralizar la noticia. Y mucho más apreciaríamos, claro, si lo quisieras comprar.

Muchas gracias.


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miércoles, 19 de noviembre de 2014

PABLO M. BURKETT INVITADO A LA MIAMI BOOK FAIR INTERNATIONAL





ERIGINAL BOOKS, una firma editorial de Miami, Fl. ha decidido reeditar mi primer libro: FORJADOR DE PENUMBRAS.




Nueva arte de tapa, nuevo diseño, versión corregida y aumentada, con los textos premiados "Regreso a Los Perales" (2° Premio Concurso Internacional Bioy Casares) y "Había algo allá afuera" (1° Premio Concurso Mundos en Tinieblas). Y sobre todo, disponible en todos los formatos, digitales y papel a través de la plataforma de Amazon.

En el marco del lanzamiento de esta nueva edición, la MIAMI BOOK FAIR INTERNACIONAL me ha honrado con la una invitación para que el domingo 23 de noviembre de 2014 a las 11.30 esté charlando con el público en: "Cuatro cuentistas y una editorial: Eriginal Books, con Pablo Martínez Burkett, Carlos Escamilla, Elena Iglesias y Manuel Navarro Seva. Moderadora: Marlene Moleón".



No podríamos estar más felices. 


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jueves, 30 de mayo de 2013

Reseña de "Forjador de penumbras" en el Sitio Colombiano de Ciencia Ficción




Con mucha alegría recibimos la noticia de que el "Sitio de Ciencia-Ficción" de Colombia ha subido una reseña de "Forjador de penumbras". Ha sido una sorpresa al tiempo que un inesperado honor.

Sin perjuicio de poder leer a través del vínculo que aparece debajo de la foto, a continuación transcribo la glosa allí aparecida:

"FORJADOR DE PENUMBRAS es el primer libro de cuentos del escritor y abogado argentino Pablo Martínez Burkett. El título del libro permite personificarle para explicar su esencia con la imagen de un hombre que nos ofrece narraciones de la cotidianidad, lo bizarro y la ciencia-ficción, jugando a mostrar y ocultar arrojando sombras de diversos matices y tonalidades, pero dejando siempre franjas que permanecen insondables al lector, dándole la misión de releer y conjeturar."

"En cuentos como EL SUEÑO DE OTRO hay bastante luz sobre los sucesos, que indudablemente hacen que el lector se sienta identificado con su presente y pasado, a través de los recuerdos infantiles de un hombre que parecieran ser máscara de otra realidad. Nos encontramos en otro relato con el imperceptiblemente evidente engaño al lector acerca de la verdad sobreUNA ESTADÍA EN EL HOTEL SALPETERRE. También, el que es mi favorito:TRISKEL, la historia de una mujer obsesionada con su gato, en la que se aprecia con mayor plenitud la gracia del autor en el uso de las palabras y la intensidad de una narración detallada y deleitante, que recuerda a THE CAT AND THE COFFEE DRINKERS, de Max Steele."

"También están los cuentos como accidente de automóvil, de cambios vertiginosos, oscuros, aturdidores, que rasgan la normalidad de cualquier día para poner de cabeza al universo y poner al lector a armar rompecabezas. Es así como en REGRESO A LOS PERALES, la rutina bonaerense se tamiza hacia una guerra de otros tiempos, cuyo protagonista se resiste al derretimiento de la realidad, para terminar por ceder a ser otro en otro tiempo y, en FLORES MUERTAS, la sombra del forjador nos deja ver sólo parte de la historia, cuya otra mitad corresponderá alumbrar con la imaginación."

"Todos los relatos evidencian un juego majestuoso de palabras cultivadas, de descripciones e historias en su mayoría contadas desde la primera persona, que se permiten ser flexibles y hasta totalmente desgarradoras, frente a sus rumbos. Ante cada cuento habrá al menos uno de estos dos sentimientos: satisfacción o desasosiego. Un libro para inquietarse, sí, pero con inquietudes de esas que dejan la sensación de espíritu removido al haber disfrutado de una grandiosa lectura."

La crónica ha sido escrita por David Pérez Marulanda (Roldanillo, 1987). Licenciado en educación con énfasis en lenguas extranjeras. Aficionado al género de la ciencia-ficción y cofundador y editor de la revista digital de ciencia-ficción www.cosmocapsula.com.

lunes, 25 de marzo de 2013

Reseña de "Forjador de penumbras" en Tela de Rayón, el suplemento cultural del diario Jornada de Trelew



Juan Pablo Cozzi, hace una reseña de Forjador de penumbras para Tela de Rayón, el suplemento que acompaña al Diario Jornada de Trelew. Este es uno de los suplementos de arte y cultura más importantes de la Patagonia.

En su reseña puede leerse: 

"En un territorio caracterizado por un “fade” persistente, en el que no sabemos si la luz es exigua  o la sombra insuficiente, los colores adquieren la tonalidad indefinida. Quizás, porque la literatura encuentra espejo en esa imagen, es que la penumbra me resulta habitable. Es una zona intermedia y, por ende, una comunicación con lo otro".

"Forjador de Penumbras, de inminente reedición en papel y en digital, consta de 26 relatos que reflejan algo de esa búsqueda, de ese abordaje del conocimiento como luz o como sombra. Sin embargo es una pregunta que el texto no se hace explícitamente, sino que se entrevé después de leer cada cuento que se abre como una grieta hacia algo inabarcable. Los argumentos parecen brotar de pequeñas fisuras en textos que preceden al autor. Asoman sin timidez y sin prejuicios arrastrando las sonoridades originales pero consiguiendo plena autonomía, porque hay un forjador en juego. Resuenan las voces espectrales de Poe, Borges, Bioy Casares, Eco, Kafka, manifestándose en los epígrafes como gárgolas vigilantes".

"Encuentro bibliófilos, viajeros, coleccionistas, todos personajes que conectan de algún modo con eso que atesoran que es, ni más ni menos, el multiverso abierto por un talismán, como en el cuento titulado Trískel, donde aparecen todos los elementos y funciona como núcleo de la antología. El protagonista y narrado rescribe una carta a su querida Alicia desde un lugar impreciso, una penumbra,en la que convergen múltiples realidades literarias".

"La selección de los títulos (quizás arbitraria) guarda en común el particular estilo del hacedor que, como bien dice Roberto Alifano en el prólogo, ejerce el desusado arte de escribir bien.  Pablo Martinez Burkett es un contador de historias, por eso en cada cuento hay un lector tenido en cuenta: anuncia un misterio, pide permiso para narrarlo y se aventura al sentido simbólico. Siempre hay algo que transmitir porque la literatura es un territorio abierto y cada libro es limítrofe".

Muchas gracias.

lunes, 18 de marzo de 2013

Reseña de "Forjador de penumbras" en el blog del Librero Humanoide





Luciano Alonso, el hombre detrás de la máscara del Librero Humanoide, hace una reseña en su blog . No es cualquier reseña. Porque no sólo sabe de literatura sino que se gana los garbanzos vendiendo libros.

Con el auxilio de su admirado Kurt Vonnegut, traza una distinción entre arte abstracto y arte concreto y la adhesión voluntaria o acomodaticia de unos u otros y los laberintos de palabras por los que transcurre cierta producción literaria.

Luego analiza el contenido del libro con ojo avizor, crítico y dedicado. Me siento más que honrado por sus palabras, que a continuación transcribo:

"En algunos libros de Kurt Vonnegut, se plantea una cuestión que, a juzgar por la recurrencia con la que aparece, podemos suponer que preocupaba al autor. Me refiero a la interminable cuestión del arte. Más precisamente, a la diferencia entre arte abstracto y arte concreto. Y a la fundamental diferencia entre un artista abstracto por decisión y un artista abstracto por defecto. Los primeros, dominan técnicas complejas de teoría y práctica y son capaces de pintar lo que sea que quieran, según las circunstancias. Los segundos, no suelen dominar ninguna técnica ni teoría de nada y pintan lo que aprendieron o lo que les sale". 

"Algunos piensan que los primeros son verdaderos artistas y los segundos unos farsantes. Pero el arte está lleno de capas y las máximas, aplicadas como teoría, suelen ser siempre disfuncionales. Kurt Vonnegut no extrae una conclusión determinante y me parece que es imposible extraer ninguna conclusión. Aunque vale la pena realizar esta distinción entre artistas que dominan técnicas complejas y poseen una formación académica sofisticada y los artistas que no, incluso cuando ambos decidan expresarse de la misma manera. Sinceramente aunque luzcan parecido, hay algo que distingue a unos de otros".

"La capacidad de reducir una página a una sola línea deviene en un texto de una densidad abrumadora. Esto es una característica, no un defecto ni una virtud. Se convierte en una cosa u otra, según el resultado.

Forjador de penumbras es una colección de cuentos cortos. En algunos casos, de apenas una página. El libro tiene 110 páginas y me demoré meses en terminar de leerlo. Pero no es un texto aburrido, lo que sucede es que luce como el minucioso trabajo de disecación y reducción hasta que se obtiene de ello un experimento de la cocina molecular, tan en boga por estos días. Una página de Forjador de penumbras equivale a unas diez páginas de sus otros hermanos de sangre".

"A esta altura de mi vida como lector, confieso que tengo cada vez menos paciencia con los malos escritores. Me aburren los debates sobre el posible poder de las palabras. Doy por sentado que lo tienen y que ellas son capaces de ejercer una influencia en el lector, y también en el autor. Entre otras cosas, lo que distingue a los malos poetas de los buenos, es que los malos poetas se dejan atropellar por las palabras, mientras que los buenos dominan la situación".

"Los malos poetas son insoportables porque envenenan el lenguaje. Las frases rimbombantes y pretenciosas son capaces de arruinar el deseo de una comunicación posible. Los malos escritores convierten a la fe de los semiólogos en una burla cruel".

Luego la aparición de un escritor forjado en el temple de los buenos, es algo que deba celebrarse, aunque sea con discreción".

"Pablo Martínez Burkett domina por completo el uso de las palabras, domina la táctica y la estrategia del juego y hace lo que le gusta y lo hace bien. Se abre paso en el campo de batalla con una autoridad que despierta respeto y revela su autoridad. La lectura de Forjador de penumbras es un alivio". 

"Aunque lo más importante de todo este asunto es la afición por el género fantástico y la capacidad de reírse del absurdo".

"Si creen que es difícil encontrar buenos escritores, intenten buscar uno que -además- escriba Ciencia Ficción con miras pulp y después me cuentan".

"Volviendo al punto de partida, Forjador de penumbras al menos ofrece un cuento (Regreso a Los Perales) que demuestra que estamos hablando de un escritor profesional. Todavía hoy (y pese a los avances que se han hecho al respecto), ningún escritor profesional que se precie escribe Ciencia Ficción. La única razón por la que un escritor que puede escribir cierto tipo de narrativa digna de convertirse en bestseller  decide no hacerlo, es porque se trata de un escritor honesto. Detrás de Forjador de penumbras hay una afición a la Ciencia Ficción más trucha, la más berreta. Y eso de la mano de un escritor de ley, es algo valioso. Totalmente valioso. La "gente bien" no suele interesarse en esas cosas. La "gente bien" sólo lee a los clásicos, porque no entiende que los mejores no se le hacen asco a nada y deberían saber que Jorge Luis Borges era tan aficionado a los clásicos como las novelitas pulp".
"Hay en Forjador de penumbras una reproducción casi exacta de otros libros. Hay, entre sus páginas, toda una biblioteca entera. Quizás no haya sido intención del autor o quizás sí, pero la verdad es que no importa. Vale mencionarlo y destacarlo como una prueba que avala mi teoría: Los buenos lectores son buenos escritores y no hay más que decir".

Muchas gracias.






viernes, 18 de enero de 2013

Reseña de "Forjador de penumbras" en la Revista Para Tí Mamá




No me hago responsable de la salud mental de las futuras madres y mucho menos, de la condición de su progenie. Si les salen asesinos seriales, locos peligrosos y posesos del Demonio, no será por leer Forjador de Penumbras en la Revista Para Tí Mamá...

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Reportaje en la Revista NOSOTROS del diario EL LITORAL de Santa Fe





En la edición impresa de la Revista NOSOTROS, que sale todos los sábados con el diario EL LITORAL de Santa Fe, la periodista Nancy Balza me hizo un extenso reportaje. 

Soy nacido y criado en Santa Fe hasta los 25 años, así que esta nota ha sido para mí una experiencia reconfortante desde todo punto de vista. 

Sin perjuicio del link más arriba, he aquí el texto:


Pablo Martínez Burkett

Es santafesino, pero vive y publica en Buenos Aires. La infancia en la ciudad, las influencias literarias y el género fantástico como elección.

TEXTOS. REVISTA NOSOTROS. FOTO. GUILLERMO DI SALVATORE

LA TIERRA NATAL. “Mi vida en Santa Fe fue muy feliz. Al nacer, vivíamos en el barrio Sur, pero enseguida nos mudamos a barrio Candioti, así que tuve una infancia de Plaza Pueyrredón, Cine Esperancino, siestas de bici, chapuzones en la Laguna, el olor a azahar, y la cebada cocinándose en la Cervecería. Fui al Colegio La Salle-Jobson y con pasión, defendí sus colores en rugby. Me recibí de abogado en la UNL y alcancé a ejercer un año antes de mudarme a Buenos Aires”.

LA CIUDAD EN LA ESCRITURA. “Aunque en breve voy a tener igual cantidad de años vividos en Santa Fe que fuera, es indudable que ese entramado invisible está muy presente. En mis relatos, el énfasis reside más bien en la trama y no tanto en los lugares o los personajes, pero no es infrecuente encontrar pequeñas declaraciones de pertenencia como el nombre de un río, una calle o un parque”.

LOS COMIENZOS. “De chico imitaba las novelitas de cowboys o las historietas de la Editorial Columba, que salían en Tony o D’Artagnan. En la adolescencia, lógicamente, me empeñaba con torpes poesías. Sin embargo, no hace mucho, descubrí en un cajón de la casa de mis padres un diploma del Certamen Literario Intercolegial José Pedroni, de 1981. Tenía 16 años y es quizás el testimonio concreto de una temprana vocación literaria”.

LAS INFLUENCIAS LITERARIAS “Siempre fui de leer mucho. Mis padres me ayudaban a seleccionar los libros en la biblioteca del Colegio. De esa época es la devoción por Poe, Lovecraft, Verne, Wells, Salgari, Borges y Bioy. También me entretenía con los libros de Historia, Filosofía y aún, Teología, de papá. Y mis profesores han tenido igualmente una influencia notable”.

EL GÉNERO ELEGIDO. “Por una cosa u otra me fui decantando hacia el género fantástico, para ser más preciso, el llamado fantástico rioplatense, es decir, una literatura donde en general no hay aparatos ni ingenios tecnológicos, sino que por una circunstancia inesperada y repentina, se produce un cambio de perspectiva y el mundo cotidiano empieza a borronearse para volverse anómalo y no pocas veces, aterrorizante. En el fondo, no son sino atajos para interrogarnos sobre la noción de realidad”.

FICCIÓN, ENSAYO E INVESTIGACIÓN. “Lamentablemente no puedo dedicar todo mi tiempo a la escritura. Pero una buena porción del día está dedicada a ella. Colaboro en numerosas revistas y diarios, un programa de radio, y tengo varios compromisos editoriales pendientes. El año que viene sale ‘Los ojos de la divinidad’, mi segundo libro. Me he aventurando al ensayo, participando ya dos veces en las Jornadas Cervantinas de Azul. Y me acaban de invitar de la Universidad de Castilla-La Mancha para participar en un proyecto de investigación sobre la recepción internacional de El Quijote”.

“FORJADOR DE PENUMBRAS”. Mi libro, ‘Forjador de penumbras’, contiene 26 relatos de literatura fantástica, con un poco de terror y algo de ciencia ficción. Pero también es una invitación a recuperar el asombro del universo, a sospechar el engaño de los sentidos. En el prólogo de Roberto Alifano, puede leerse: ‘Los cuentos que tengo el gusto de prologar son diversamente admirables y cumplen con rigor el propósito que persigue el género fantástico. Son claves o alegoría de la realidad y, por consiguiente, más ricos y preciosos que la simple realidad’ “.

TRAYECTORIA
Pablo Martínez Burkett nació en Santa Fe. Es abogado y docente. Colaborador habitual en revistas dedicadas a difundir el género fantástico, el terror y la ciencia ficción, tales como miNatura (España); Entropía (España); en Cosmocápsula (Colombia) y Próxima (Argentina); y asimismo en la Revista Proa. Sus relatos y poesías están publicados en diez antologías, la última de ellas traducida en italiano.

RECONOCIMIENTOS
Ha recibido una docena de distinciones en concursos de Argentina, España y América Latina. En 2010 recibió el segundo Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Bioy Casares y el primer premio en el Concurso Nacional de Literatura Fantástica y Horror “Mundo en Tinieblas”.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Reseña de "Forjador de penumbras" en la Revista Newsweek



En la Revista Newsweek de diciembre (2012) puede leerse la siguiente glosa del libro FORJADOR DE PENUMBRAS:

"Desde calabozos de la Inquisición hasta “viajes” al futuro, los 26 cuentos fantásticos de este premiado escritor, abogado y docente “aguardan ser leídos con toda la calidad empleada por su autor”, según el director de la Revista Proa, Roberto Alifano".

Aunque sea de refilón, no puedo dejar de anotar que comparto página con Julian Barnes. 



Muy pero muy contento con la acogida que sigue teniendo esta colección de perplejidades.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Reseña de "Forjador de penumbras" en la Revista Ñ



















Bajo el epígrafe "Abogado y Escritor", en la Revista Ñ salió la siguiente reseña de "Forjador de penumbras":

"Un conjunto de relatos breves, perpetrados por este escritor nacido en Santa Fe en 1965 que, además de oficiar como abogado, colabora con medios literarios y ha ganado una decena de premios en el género del cuento"

viernes, 30 de noviembre de 2012

Reseña de "Forjador de penumbras" en el Suplemento ADN del Diario La Nación



Con firma de Daniel Gigena en Suplemento ADN Cultura del Diario La Nación de Buenos Aires, puede leerse la siguiente reseña de mi libro Forjador de Penumbras.

"El primer volumen de cuentos de Pablo Martínez Burkett (Santa Fe, 1965) se encuadra en la tradición de ficciones especulativas que, en la Argentina, Borges ensayó con éxito en relatos y poemas. Protagonizadas por seres aislados, que habitan mundos pretéritos o futuros, sus historias remontan programas de contacto extraterrestre con la gravedad de una leyenda y visitas al siglo XIX criollo con la atmósfera ominosa de una pesadilla, como en "Regreso a Los Perales", uno de los mejores textos, que desarrolla ideas de "El evangelio según San Marcos". Cuando el realismo casi costumbrista de ambientes de provincia se contamina de ecos fantásticos -que resuenan en un libro, en un sueño a la hora de la siesta, en un progreso tecnológico-, las identidades de los personajes tambalean y se abisman. "Entonces no habrá más miedo" es, en ese sentido, prototípico: una historia de fantasmas que transcurre en dos tiempos en Valle Hermoso cierra el círculo de un presagio experimentado en la infancia. Entre memoria y presente, arcaísmos y anticipación se desplazan las criaturas de Forjador de penumbras, sucinto catálogo de apocalipsis intransferibles narrados con perplejidad y dosis de humor sarcástico que afloran de manera inesperada: "... no hubo más tiempo que para una ducha, afeitarse, lucir un traje de tres piezas y comenzar con el intercambio de tarjetas, sonrisas y trivialidades. Es increíble que así se haga dinero".

miércoles, 24 de octubre de 2012

Reseña de "Forjador de penumbras" en el blog "Sobre literatura fantástica" de Pilar Alberdi



En el blog de Pilar Alberdi, "Sobre literatura fantástica" se hace una muy conceptuosa reseña de cada uno de los cuentos que integran este compendio de relatos que se llama Forjador de Penumbras, precedida por un extenso reportaje, donde me despacho -sin darme cuenta- con un verdadero esquema de escritura.

Las certeras preguntas de Pilar, advierto ahora, me han llevado a formular todo un plan de escritura, una forma de (mal)entender el entorno y su conversión en historias.

Me pregunta por mi forma de escribir; mi gusto por privilegiar los adjetivos precisos; los cuentos que mayor devolución han generado en los lectores; mis propias preferencias respecto del catálogo de relatos que forman este primer libro en solitario; las razones de mi inclinación por la literatura fantástica y mis temas "fetiche" así como mi concepción de la ciencia ficción. También me pregunta por las diferencias que pudiera haber entre Hispanoamérica y España a la hora de enteder la literatura fantástica así como por los planes de edición que tengo de cara al futuro.

Luego viene una atenta reseña de los distintos relatos que integran la obra.

Ahora que lo leo, después de algunos meses, comprendo que con esa forma sutil pero no menos sagaz de preguntar, Pilar me llevó a pensar y postular toda una serie de definiciones estéticas que no creía poseer.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Reseña de "Forjador de penumbras" en la Revista Mía



En la edición del 27/09/2012, de la Revista Mía (Grupo Perfil) el periodista Fernando Bustos hace una reseña de FORJADOR DE PENUMBRAS.

Allí puede leerse: "El autor reúne 26 cuentos fantásticos combinados como una sucesión de naipes barajados por un divertido tahúr, que sumerge al lector en postales tan dispares que van desde el Imperio Romano hasta un futuro de imprecisa localización, pasando por calabozos de Inquisición y las sagas de las islas del Mar del Norte, para terminar con juegos enigmáticos donde se pierde algo más que unas fichas".

lunes, 16 de julio de 2012

Reseña de "Forjador de penumbras" en el blog El Edén de los Novelistas Brutos




En el blog mexicano "El Edén de los novelistas brutos", la amiga Carmen Gutiérrez efectúa una reseña de Forjador de Penumbras. Me siento realmente más que honrado. Sin perjuicio de invitarlos a visitar el link, aquí les copio algunos párrafos.

Forjador de Penumbras es una colección de cuentos que podrían ser catalogados en varios géneros pero que en conjunto caen en uno general: excelente literatura hispanoamericana. El uso adecuado de tiempos y lenguaje nos lleva de la mano a través de esta espléndida serie.

El manejo elegante y acompasado de los veintiséis relatos nos deja una muy buena expectativa en lo que Pablo tiene que ofrecernos en el futuro. Soy compañera de Pablo desde hace tiempo y siempre ha representado lo poético y casi musical del idioma.



Forjador de penumbras nos invita a ver la realidad desde el lado oscuro de las cosas, una realidad modificada para hacerla más bella e inquietante y borrar cualquier rastro de cotidianidad. Una buena colección para la biblioteca personal.