martes, 3 de abril de 2012

"Dos de abril", apertura por la Guerra de las Malvinas



The bow of God's wrath is bent, and the arrow made ready on the string, and justice bends the arrow at your heart, and strains the bow, and it is nothing but the mere pleasure of God, and that of an angry God, without any promise or obligation at all, that keeps the arrow one moment from being made drunk with your blood.
Jonathan Edwards
Sinners in the Hands of an Angry God


Con ajustada rutina, paladas rítmicas nos deslizan sobre las olas. Quizás sea el frío. Quizás el mar agitado. O quizás sea flojera, pero no consigo asirme cómodamente a mi remo. Y no hay reparo que pueda moderar a este viento azul que nos empequeñece el alma.
Seis hombres, seis vidas, un cometido. Otros tantos estarán esparcidos a derecha e izquierda en formación de imposible equidistancia. Aún con el grueso pasa montaña, el aliento logra formar nubes de silencioso esfuerzo.
El esfuerzo, el aliento, el ritmo. ¿Cómo no pensar en vos?
Vos, mi mujer. Vos, mi esposa. Vos, mi amante. Vos, mi amiga. Vos, la madre de mis hijos. Vos, mi vida. Vos, la de los ondulantes pechos morenos. Vos, la del anhelado pubis. Vos, la de nuestra última noche, cuando te entregaste como tierra fecunda al abono del viril arado. Vos y el gozoso lamento final, que se convirtió en mudo llanto. Vos, en la puerta de casa; vos y tu beso desesperado antes de perderme en la noche; vos, aún ahora, amparando mi corazón extraviado.
Un apagado murmullo me devuelve al hundir de los remos en las olas esquivas. Un compañero ensaya una plegaria. ¿Debería estar repasando un rezo en lugar de repasar el gozo que me dejaron tus besos? Me río de la forzada rima.
Estoy haciendo aquello para lo que me he preparado toda mi vida. No pude prever, ni en mi más extravagante sueño, que me iba a ser dado conocerte.
Un lejano esbozo de luz anuncia que en esta parte del mundo el sol está pronto para comenzar su carrera, siempre indiferente al destino de los hombres. El bote toca la playa. Soy el primero en pisar la arena de tan queridas islas. Nos miramos. Asentimos. Avanzamos. Ya es tiempo.
¿Seré bravo a la hora de matar? ¿Seré digno a la hora de morir? ¿Tendré tiempo de nombrarte?
Hoy es 2 de abril de 1982.
© Pablo Martínez Burkett, 2005