martes, 23 de septiembre de 2014

EL AUTOR INVITADO: GISELLE ARONSON




CRUZ (Perdón, maestro)

Que la historia es una ficción más, ya está dicho.
Que historia y ficción conspiran para proteger a los protagonistas, si no se sabe, se imagina.

La noche del 12 de julio de 1870, Tadeo Isidoro Cruz no desafiaba ningún destino, ni desplegaba muestra alguna de libertad.
Jamás se opuso al ejército que perseguía a Martín Fierro, ni se solidarizó en gesto fraterno en la defensa del gaucho desertor.  Simplemente, Cruz nunca conoció a Fierro.
¿En qué entreveros del tiempo se encontraba, entonces?
Desde hacía unos meses, Cruz frecuentaba la mansión de Prilidiano Pueyrredón. El pintor le había pedido cortésmente, que posara para un retrato. En esa época, su obra se centraba en la temática gauchesca.
Falsas son las afirmaciones que mostraban a Cruz como desconocedor de la ciudad. Cada semana, la cita se concertaba, impostergable, en la casona de San Isidro. A medida que se superponían las pinceladas, se formaba un vínculo algo extraño entre los dos hombres.
El 12 de julio de 1870, moría, en efecto, el gaucho. Pero no como figura escrito.
¿Quién creería la verdad? Que un hombre con la sensibilidad de un pintor fuera capaz de un crimen y que ese pintor fuese el hijo del mismísimo General Juan Martín de Pueyrredón.
Tampoco nadie desearía el desconcierto de ver arrasada toda la rudeza de un sujeto como Cruz, fiero, con el coraje de quien conocía los rigores de infinitas noches al sereno y al margen de toda civilización, reducido bajo las manos de otro que sólo sabía empuñar pinceles.
Sin embargo, las crónicas quisieron ocultar el escarnio de cada uno.
La fatídica noche de julio, moría en la lujosa estancia de San Isidro, el gaucho Tadeo Isidoro Cruz, asesinado por el arquitecto y pintor Prilidiano Pueyrredón, en oscuras circunstancias.
Años después, un criado de la casa confesaría a un servidor el verdadero móvil: el pintor no podía soportar que Cruz, en la niebla de la ginebra, lo llamara, sin escrúpulos y frente a toda la servidumbre, “El Prili”.

El presente texto forma parte del libro Poleas (Textos Intrusos, 2013 - Cuentos).


© Giselle Aronson





GISELLE ARONSON

Nació en Gálvez (Santa Fe, Argentina), vivió en Rosario (Santa Fe, Argentina). Actualmente reside en Haedo, (Buenos Aires, Argentina). Es Escritora y Licenciada en Fonoaudiología. Publicó Cuentos para no matar y otros más inofensivos (Macedonia Ediciones, 2011), Poleas (Textos Intrusos, 2013 - Cuentos) y Dos (Milena Caserola, 2014 - Novela). En el año 2012 se estrenó la obra teatral Cuentos que te hago...para no matarte sobre textos de su autoría (Dirección: Miguel Dao, Dramaturgia: TIT '96). En agosto de 2014 se reestrena en una sala de CABA. Sus libros han sido presentados en ferias y congresos. Cuenta con publicaciones en blogs y revistas literarias. Algunos de sus cuentos forman parte de varias antologías. Otros han sido traducidos al inglés, francés, italiano y hebreo. 
Correo electrónico: gisellearonson@gmail.com



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