Tras cursar su secundario en el Collège de Genève, la familia de Borges emprende una recorrida por diversas ciudades de Europa. En España, se establecen un tiempo en Barcelona y más tarde, en Palma de Mallorca.
Luego se dirigen hacia Sevilla, donde Borges conoce a Isaac del Vando Villar, editor de la revista literaria Grecia, revista que congrega a poetas que adherían al movimiento llamado "el Ultra".
Para marzo de 1920, la trashumancia de los Borges los encuentra en Madrid, y allí el joven Jorge Luis empieza a alternar con otros colegas ultraístas.
Borges tuvo la fortuna de llegar en plena eclosión de una etapa de profunda renovación en las letras españolas, etapa que daría luz a una pléyade de grandes escritores que andando el tiempo, relumbrarían con nombre propio en el firmamento internacional.
En la tertulia del Café Colonial conoció al epígono del ultraísmo, Rafael Cansinos-Asséns, a quien Borges consideraría "el símbolo de toda la cultura, occidental y oriental", tanto como para imitar la almibarada prosa del Maestro, quien "escribía frases largas y fluidas con el sabor nada español y muy hebreo" (Borges, Jorge Luis; "Autobiografía", El Ateneo, Buenos Aires, 1999).
En la tertulia del Café Colonial conoció al epígono del ultraísmo, Rafael Cansinos-Asséns, a quien Borges consideraría "el símbolo de toda la cultura, occidental y oriental", tanto como para imitar la almibarada prosa del Maestro, quien "escribía frases largas y fluidas con el sabor nada español y muy hebreo" (Borges, Jorge Luis; "Autobiografía", El Ateneo, Buenos Aires, 1999).
"Cuando llegaron a Madrid, la familia Borges se instaló en una pensión frente a la Puerta del Sol, la plaza bulliciosa situada en el corazón mismo de la ciudad" (Williamson, Edwin; "Borges, una vida", Seix-Barral, Buenos Aires, 2006).
Hace un par de sábados, mis amigos María José Madarnás Alvarez y Carlos Díez (los mismos que en su hora se confabularon para poner a mi libro "Forjador de penumbras" junto a la tumba de Borges) salieron a recorrer la ciudad que es muchas ciudades. Y en su recorrida por las queridas calles y los recordados barrios, tomaron esta foto especialmente para mí.
Una muy apreciada forma de hacerme partícipe del placer de su compañía. Placer que aquí comparto con todos ustedes.
