martes, 10 de septiembre de 2013

Borges en Madrid




Tras cursar su secundario en el Collège de Genève, la familia de Borges emprende una recorrida por diversas ciudades de Europa. En España, se establecen un tiempo en Barcelona y más tarde, en Palma de Mallorca.
 
Luego se dirigen hacia Sevilla, donde Borges conoce a Isaac del Vando Villar, editor de la revista literaria Grecia, revista que congrega a poetas que adherían al movimiento llamado "el Ultra".
 
Para marzo de 1920, la trashumancia de los Borges los encuentra en Madrid, y allí el joven Jorge Luis empieza a alternar con otros colegas ultraístas.
 
Borges tuvo la fortuna de llegar en plena eclosión de una etapa de profunda renovación en las letras españolas, etapa que daría luz a una pléyade de grandes escritores que andando el tiempo, relumbrarían con nombre propio en el firmamento internacional.

En la tertulia del Café Colonial conoció al epígono del ultraísmo, Rafael Cansinos-Asséns, a quien Borges consideraría "el símbolo de toda la cultura, occidental y oriental", tanto como para imitar la almibarada prosa del Maestro, quien "escribía frases largas y fluidas con el sabor nada español y muy hebreo" (Borges, Jorge Luis; "Autobiografía", El Ateneo, Buenos Aires, 1999). 
 
"Cuando llegaron a Madrid, la familia Borges se instaló en una pensión frente a la Puerta del Sol, la plaza bulliciosa situada en el corazón mismo de la ciudad" (Williamson, Edwin; "Borges, una vida", Seix-Barral, Buenos Aires, 2006).   
 
Hace un par de sábados, mis amigos María José Madarnás Alvarez y Carlos Díez (los mismos que en su hora se confabularon para poner a mi libro "Forjador de penumbras" junto a la tumba de Borges) salieron a recorrer la ciudad que es muchas ciudades. Y en su recorrida por las queridas calles y los recordados barrios, tomaron esta foto especialmente para mí.
 
Una muy apreciada forma de hacerme partícipe del placer de su compañía. Placer que aquí comparto con todos ustedes.