viernes, 30 de noviembre de 2012

UN CRIMEN IMPOSIBLE





UN CRIMEN IMPOSIBLE
"I abhor the dull routine of existence. I crave for mental exaltation".
Arthur Conan Doyle - The Sign of Four
Al principio, la Policía Cultural estuvo totalmente desorientada. Más acostumbrada a imponer la Doctrina que a oficiar de sabuesos, los investigadores se paseaban por la escena del crimen con sutileza de elefantes. Pero no era su culpa. Cuando sobrevino la peste y se desató la guerra, la noción misma de delito cobró otra dimensión. Se robaba para comer, se mataba para sobrevivir, de modo que el catálogo de conductas punibles se trastocó para siempre. Y una vez conjurada la amenaza, los esbirros del Régimen se dedicaron a perseguir opositores. Siguió la matanza, sólo que la justificación fue otra.
Pero este hecho era totalmente novedoso. Un edecán halló el cadáver. El Ministro de Propaganda presentaba derrame de masa encefálica y signos de haber sido masticado. Un forense sugirió que el ataque era compatible con la furia de un infectado y sin más se temió un brote tardío. El Comisionado ordenó medidas precautorias. El inspector Prendick se hizo cargo del caso. Aunque nacido luego de la Pestilenza, sospechaba que, salvo por las dentelladas, todo aquello constituía un gran fraude. Las crónicas describían a los contaminados como voraces pero torpes y la fractura de cráneo tenía más de cirugía que de atracón. El asesino obró con astucia. Por lo demás, no había nada roto ni fuera de lugar, salvo el personal de la casa, liquidado de la misma manera pavorosa.
Prendick agotó todas las pistas. Desandar las finanzas del ministro fue complejo, no tanto por la necesidad de autorizaciones sino por el despilfarro. Sin embargo, pudo aislar una triangulación de fondos para comprar armamentos, ejecutada desde la misma terminal del jerarca, pero cuando ya estaba muerto. Todavía quedaban algunos cabos sueltos pero el homicidio se había perpetrado para desviar la atención de un inmenso acto subversivo. En breve el sumario estaría completo. Una doble mentira del edecán y supo que era el traidor que le faltaba. A punto de librar las órdenes de arresto, un voluntario alterado genéticamente le sorbió el cerebro con delicadeza. La sagacidad del joven detective apuró la presentación en sociedad del Movimiento Colonial Rebelde.
© Pablo Martínez Burkett, 2012
El presente relato fue publicado en la edición #121 de la Revista Digital miNatura y completa la trilogía iniciada con los relatos TRANSMISION INTERRUMPIDA POR INTERFERENCIA SOLAR (miNatura #119 , dedicada a "El día en que abandonemos la Tierra") junto con Y ENTONCES LOS MONSTRUOS FUIMOS NOSOTROS (miNatura #120, dedicada a "Las guerras futuras").