miércoles, 1 de enero de 2014

EDOGAWA RAMPO, PROMESA DE PRONTA AMISTAD



En mayo de 2013 fui invitado al Festival Azabache de Mar del Plata para compartir un panel con Juan Guinot, Fernando Figueras, Patricio Chaija y Damián Blas Vives. Coordinados por José María Marcos discurrimos sobre "LO POLICIAL Y EL TERROR EN OTRAS LATITUDES: DESDE JAPON A SUECIA, DESDE BORGES A SALGARI"

Tengo que subir mi presentación sobre Borges y la novela policial ("Gil Grissom devolvé los trapos") pero lo que importa es la huella que me dejó la más que erudita charla de mi (hoy) amigo Damián Blas Vives sobre el terror y el policial negro japonés, en particular, sobre un enfermito mental llamado EDOGAWA RAMPO.



Bajo este seudónimo, que es la pronunciación en japonés de Edgar Allan Poe, se esconde el señor Hirai Taro (1894-1965) que es considerado el padre del terror a la japonesa. 

Compuso toda una serie de novelas que se inscriben dentro del policial negrísimo, protagonizadas por el detective Kogoro Akechi. 

Edogawa Rampo se declaraba tributario del propio EAP y su detective, monsieur Aguste Dupin pero también reconocía como precursores a Michel Leblanc y su criatura, el no menos famoso Arsene Lupin y a Sir Arthur Conan Doyle, con el epítome de la deducción y némesis del crimen, el inmortal Sherlock Holmes.  

La influencia de Edogawa Rampo tanto en la literatura, el cine, pero también en el manga y hentai es impresionante, inclusión sea hecha del ero-guru-nansensu, ese subgénero que no deja fluido corporal por trasegar sin ahorro de mutilaciones, desfiguración y sexo extremo.

Además de sus novelas de detectives, este prolífico escritor (dueño de una imaginación prodigiosa que dio un nuevo significado a la palabra morboso) ha escrito numerosos relatos de terror, muchos de ellos convertidos en película.

Edogawa Rampo, mi primera entrada del año, para alguien que seguramente se convertirá en mi nuevo amigo. Ya estoy rastreando sus libros en castellano.