martes, 12 de julio de 2016

EL AUTOR INVITADO: Cristina Jurado / Alejandro Colucci


Foto de Alejandro Colucci

EL TAPIZ



Hace ya muchas alfombras, un Viejo Persa se despertó una mañana y decidió crear el tapiz más poderoso del mundo. Era un artesano consumado al tiempo que un enjundioso investigador de conocimientos ancestrales, una combinación más que propicia para el bien de esta historia.
Pasó innumerables días inclinado sobre el telar mientras que ocupó sus noches en el estudio de los rollos antiguos y los pergaminos esotéricos. Trabajó con ahínco para crear La Maravilla, pensando que el concilio de sus dos pasiones alumbraría un objeto único, tan bonito como el tejido de sus manos, tan docto como la trama de su sapiencia. No era una alfombra para ser admirada desde lejos sino para ser pisada. Larga como una galera, pero sólo de siete pies de ancho, se asemejaba a un extenso camino habitado por estampados de exquisita hechura que, sin embargo, escondían los secretos de una Sabiduría Antigua. Siete años le llevó terminar su trabajo.
Cuando el Viejo murió, rico y celebrado en los obituarios, la alfombra quedó olvidada en su cámara mortuoria, sepultada en lo profundo de los cimientos de la ciudad persa donde había vivido. Muchos años después, ladrones callejeros irrumpieron en la tumba subterránea, robaron La Maravilla y se la vendieron a un funcionario de la Compañía de las Indias Orientales que, preciso es decir, tenía vínculos con el negocio de la hotelería en Londres. Con sumo cuidado, la alfombra se instaló en la planta superior del Clairmont, un hotel muy de moda. Se instruyó al personal para que accediera a las habitaciones por los pasillos laterales, de tal suerte que el corredor principal, dónde yacía el maravilloso tapiz, permaneciera sin mancha alguna hasta la inauguración.
No obstante, en todos los años en que el Clairmont ha estado abierto, nadie ha ocupado las lujosas suites de la última planta. Y no porque no hayan reservado sus habitaciones pero, tan pronto como llegan los huéspedes y ven el corredor, cambian de opinión y solicitan alojarse en los pisos inferiores. Es como si los intrincados diseños y los colores brillantes proyectaran sombras en la mente de todos y, por eso, el piso superior del Clairmont está casi siempre vacío. Los encargados de mantener su integridad textil y proceder a la limpieza y cuidado de la alfombra, usan protectores sobre los zapatos, los mismos que emplean los médicos en las cirugías, de modo que la alfombra es una virgen que aguarda. Nunca caminada por nadie, nunca tocada por la piel humana, sólo conoce la sensación del plástico y el caucho.
Algunos huéspedes de la planta de abajo han reportado ruidos extraños procedentes del techo. Por más cuidadosas que han sido las inspecciones, no se ha podido extraer ninguna conclusión definitiva, pero rumores esparcidos por empleados despedidos han revelado que se escucha como si alguien profiriese hechizos en un ininteligible persa.
El Clairmont se ha convertido en un santuario para los viajeros que buscan lugares extraños. La gerencia, mostrando un gran sentido de la oportunidad empresarial, ha organizado tours temáticos que permiten tomar fotografías durante los treinta segundos que las puertas del elevador permanecen abiertas. Hay que decir que la alfombra luce tan limpia como el día en que el Antiguo Persa enlazó el último nudo.
En cuanto al nivel de poder acumulado en los bucles de diseño geométrico o las maravillas que podrían elevar a la humanidad, nadie sospecha que... si tan sólo un paso de carne fuera dado sobre la alfombra.



© Cristina Jurado, “The carpet”, original en inglés.

© Pablo Martínez Burkett, traducción al español

Cristina Jurado (Madrid, 1972) es Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Sevilla, cuenta con un Master en Retórica de Northwestern University (USA) y vive en Dubai (Emiratos Árabes Unidos). En 2012 publicó su primera novela, Del Naranja al Azul (Novum Publishing), que se reeditará en 2016 con Palabaristas, a la que siguieron relatos en diversas antologías y fanzines del género: el relato “Un dragón en mi bandera” ha parecido en la antología “Historias del dragón” (Kelonia); el cuento “El pastor” se incluye en Retrofuturismos. Antología Steampunk (Nevsky), y traducido al inglés como “The shepherd”  en la antología The Best of Spanish Steampunk de la misma editorial; el relato “Antonio Benjumea” está contenido en Crónica de Tinieblas (Sportula), editado por Eduardo Vaquerizo, y fue nominado al mejor relato en los premios Ignotus 2015;  el relato “Out of Context” puede leerse en la antología Los Irregulares de la editorial Cazador de Ratas. Su blog Más ficción que ciencia trata sobre las novedades literarias y cinematográficas del género. Su cuento “Haitzlurra” forma parte de la antología Retrofuturo de la editorial Cazador de Ratas que será publicada en verano de 2016 y su relato Vanth, ilustrado por Ana Galvañ, será el primero en aparecer en 2016 en el sello Pulperías, organizado por Sisterhood  Madrid. Es editora de Alucinadas (Palabaristas), la primera antología de relatos de ciencia ficción escritos por mujeres en español que, traducida al inglés, se presentará en otoño de 2016 bajo el título Spanish Women of Wonder. Es editora en jefe de la revista SuperSonic, dedicada a publicar ficción y no ficción sobre literatura de género, y está preparando la antología White Star (Palabaristas), basada en el universo de David Bowie para finales de 2016.

Alejandro Colucci (Montevideo, 1966) es un ilustrador y portadista uruguayo. En 1990 da inicio a su carrera profesional trabajando como ilustrador y diseñador gráfico en varias agencias de publicidad, y colaborando como ilustrador en medios gráficos culturales de su ciudad natal. Desde 2002 vive con su esposa e hijos en Europa y es ilustrador freelance. Su trabajo ha sido publicado por importantes grupos editoriales de Europa y USA. Sus obras más destacadas se encuentran en las portadas de las novelas de Anne Rice, la saga criminal de El Padrino de Mario Puzo, Michael Moore, César Vidal, Katherine Neville, Tom Wolfe, James Ellroy, C.S. Lewis, etc. También ha ilustrado cartas coleccionables y libros del juego de rol Vampiro: la mascarada, destacando su aspecto gótico y un interesante manejo de luces y sombras. Sus portadas e ilustraciones se encuentran en el mercado editorial de España, y en libros de Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, México, Portugal, Argentina y Polonia.

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