lunes, 10 de diciembre de 2012

"La risa, indestructible arma de seducción", apertura dedicada a Ed Wood





LA RISA, INDESTRUCTIBLE ARMA DE SEDUCCIÓN
Éramos amigos desde Jardín de Infantes y en los últimos años de la facultad, seguíamos tan unidos como siempre. Mi abuelo nos había bautizado “Los Cinco Grandes del Buen Humor”. Y más allá del anacronismo, el nombre nos calzaba perfecto, porque éramos unos payasos. En las reuniones familiares, en las fiestas, con las chicas, las carcajadas corrían por nuestra cuenta. Tito Rosales decía que si el camino al corazón del hombre pasaba por el estómago, el camino al corazón de una chica, pasaba por sacarle una sonrisa.
Y en eso todos nos habíamos especializado. Bueno, todos no. El Gordo Baldasarre era un desastre. Se mancaba. El más gracioso, el más chispita de la barra, frente de una mujer, se convertía en un salame sin remedio. Por eso le habíamos puesto fichas cuando nos dijo que Matilde, la del cine-club, lo había invitado a ver una película a su casa. El Gordo fue dispuesto a fumarse la película iraní de turno o la última revelación del cine chino con tal de ligar algo.
En esa época, no había celulares ni email, de modo que tuvimos que aguantarnos hasta el otro día. A la mañana siguiente, nos juntamos a desayunar antes de ir a clases. El Gordo llegó más tarde. Nos codeamos, cómplices. Se sentó y arrojó: -Loco, no saben lo me pasó anoche-
Dispuestos a recrearnos con un relato no exento de lúbricos detalles, suspendimos la masticación de una medialuna que había visto días mejores y lo urgimos: – ¡Dale Gordo, desembuchá!
- ¡Qué película ¡ -dijo nuestro amigo.
– ¿Te puso una porno? -no se aguantó Carlitos Mendy. Todos lo miramos para que se callara y le dimos pie al Gordo para que rompiera el silencio de una buena vez….

-Fue una cosa de locos…. –arrancó el Gordo- era sobre unos extraterrestres que venían a la Tierra para convertir a los muertos en zombis asesinos y así exterminar a la raza humana. Parece ser que el descubrimiento de la bomba atómica había provocado un desequilibrio galáctico que los cosos estos no podían consentir. Y muchachos…, no se imaginen que los marcianos eran algún bicho raro: lo único que tenían de alienígenas eran los trajes plateados. Y no les digo los platillos voladores que eran… exactamente eso, platos atados con piolines a la vista. La escenografía era de cartón pintado, pero con tanto impudor... Era de no creer. Una escena, estaba filmada a la luz del día, en el cuadro siguiente, pasaba a noche cerrada y otra vez, a pleno sol.

-Gordo –interrumpió nuevamente Carlitos- la Matilde esta es una fenómena, te puso algo en el copetín para que no te hicieras el oso ¡y viste cualquiera!



-No muchachos, no… palabra que es lo que ví… no se podía creer – se defendió el Gordo – en la estación espacial de los marcianos, toda la decoración se reducía a un cortinado y una mesa, con electrodomésticos de Héctor Pérez Pícaro. El ejército los atacaba con cohetes pero la acción era de una cinta de guerra…. No les puedo decir la tracalada de burradas que tiene la película… Los zombis no asustaban ni a mi sobrinito de tres años. ¡Cómo nos reíamos! Y todavía no les conté lo más increíble –siguió el Gordo- ¡aparece Bela Lugosi! Sí, sí, reviejito. No habla, la peli empieza en un campo santo donde están enterrando a su mujer, después se muere de tristeza y lo sepultan en el mismo cementerio donde las lápidas son de papel maché y es todo un desastre. Enseguida resucita haciéndose el Drácula, pero doblado por un actor que nada que ver. La esposa muerta, también resucita y parece una chica Divito. Me dijo Matilde que era Vampira, una presentadora de cine de terror de los 50’. Una cosa de locos. Nuestras carcajadas se deben haber escuchado desde la planta baja.

-Gordo- lo urgió Carlitos- ¿arrimaste el bochín, sí o no?
-Che, que uno es un caballero y esas cosas no se cuentan. Solo les digo que esta noche nos juntamos para ver otra del mismo director, donde además actúa de travesti…Matilde dice que es aún peor. No puedo imaginarme cómo…Ya me estoy riendo a cuenta.
Matilde y el Gordo se casaron. Yo soy el padrino del nene más grande. Desde entonces somos fanáticos de las películas de Ed Wood.
En un día como hoy, pero de 1978, fallecía Ed Wood, director, productor y guionista del cine americano. Fue calificado como el peor director de todos los tiempos y sin embargo, se ha convertido en un director de culto. Su obra es valorada desde distintas perspectivas, al punto que Tim Burton rodó una película sobre su vida, con Johnny Depp en el papel protagónico.
© Pablo Martínez Burkett, 2012