Mostrando entradas con la etiqueta Reseña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reseña. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de abril de 2016

TUYA ES LA SANGRE - Una novela de GUSTAVO DI PACE


TUYA ES LA SANGRE
Una novela de Gustavo Di Pace
El jueves 28 de abril a las 19.00 hs,, en la Sala Juan L. Ortíz de la Biblioteca Nacional, tuve el inmenso placer de presentar TUYA ES LA SANGRE, la primer novela de Gustavo Di Pace. Estas son, mutatis mutandi, las palabras que dije esa noche y que quiero compartir con todos ustedes.

TUYA ES LA SANGRE, la novela de Gustavo Di Pace, versa sobre el asesinato del actor Salvador Navas en la habitación 12 de la Pensión Suecia, una pensión de mala muerte de por acá nomás, como que queda en la calle San Luis, entre Paso y Av. Pueyrredón. Un fotógrafo de revistas, devenido en fotógrafo policial, oficia de detective vocacional.
Asesinato. Detective. Investigación. ¿Estaremos en presencia de literatura policial? Si bien es cierto que la existencia de un crimen es condición sine qua non, no alcanza la presencia de un acto criminal para transformar a una narración en policial. Luego, ¿Qué convierte a un cuento, relato, novela en policial? ¿Qué lo excluye? La verdad, nada demasiado concreto.
¿Entonces? Acudamos a los que saben. Lo que podemos esperar es un crimen misterioso, normalmente un asesinato, en torno al cual se centra todo; un círculo cerrado de sospechosos, todos ellos con móvil, medios y oportunidades para haberlo cometido, un detective, aficionado o profesional, que se aparece cual deidad vengadora para resolverlo; y, al final del libro, una solución a la que el lector debería poder llegar por deducción lógica a partir de las pistas introducidas en la novela mediante artificios engañosos pero sin olvidar las normas básicas del juego limpio (Cfr. James, P.D. “Todo lo que sé sobre novela negra”, Ediciones B, Barcelona, 2010, pág. 18).
Un detective, aficionado o profesional. Si yo les preguntara cuáles son los detectives (literarios) más famosos, probablemente el censo estuviera orientado al Chevalier Auguste Dupin, Sherlock Holmes, el padre Brown y Monsieur Poirot. Y si le gustan las historias con menos ajedrez cerebral y más músculo, seguro que los nombres irían para el lado de Philip Marlowe y Sam Spade. Y si esa fuera nuestra elección, estaríamos hablando por un lado de los clásicos Edgar Alan Poe, Sir Arthur Conan Doyle, Chesterton y Agatha Christie y por el otro, de los rudos: Raymond Chandeler y Samuel Dashiell Hammett.
Sin embargo, pese a la entidad de los autores invocados y la masiva aceptación de las historias protagonizadas por sus criaturas, muchos todavía consideran a este tipo de literatura como un género “menor”, una suerte de hijo bastardo de la literatura “seria”. Al punto que autores, editores y críticos no se ponen de acuerdo en cómo llamarla: novela policíaca, novela de misterio, detectivesca, de persecución, de suspenso, thriller, negra, dura, hard-boiled.
Vamos a tratar de clarificar un poquito la cosa. Nuestro catálogo de detectives favoritos ya nos enuncia que como mínimo, hay dos grandes corrientes. Una es la llamada escuela inglesa donde generalmente el detective es alguien que, sumido en el aburrimiento de su rango social, se le da por inmiscuirse en la resolución de un crimen, resolución a la que accede merced a sus asombrosos poderes de observación, un análisis minucioso y pormenorizado de las pruebas y una lógica irrefutable que, tras no pocos desvíos y pistas falsas, le permite mediante un diáfano silogismo, desenmascarar el asesino.
En el otro extremo, tenemos la llamada escuela americana (la ya citada hard-boiled. Quizás nos sirva para situarnos de qué estamos hablando, si pensamos que en inglés se usa la misma expresión para referirse a los huevos duros, es decir, hervidos hasta endurecer). Y el término no podría resultar más elocuente porque este desprendimiento del género empieza a tomar cuerpo a partir de la Gran Depresión de la década del 30’. Aquí el detective ya no es un caballero sino que resulta un sujeto apenas un poco menos canalla que los rufianes del caso. Y a veces, ni apenas. Son historias que se vuelven de consumo masivo (en ediciones pulp) y que tienen un foco marcado en lo social, la crisis, la corrupción, el bajofondo, la violencia y el sexo; todo contado con un lenguaje crudo, con el argot de la calle y sin ninguna elipsis o eufemismo.
Y ya que hablamos del argot de la calle, que nos remite a nuestro lunfardo, cabe preguntarse si por estas pampas australes hay un “policial” con características propias. En el prólogo a Diez cuentos policiales argentinos, la primera antología de autores nacionales del género, el compilador, Rodolfo Walsh dice: “Hace diez años, en 1942, apareció el primero libro de cuentos policiales en castellano. Sus autores eran Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Se llamaba Seis problemas para don Isidro Parodi”.
No es por enmendarle la plana a Walsh, justamente, pero a mí me gustaría recordar aquí que un día de febrero de 1927, un muchachito de cabellos sobre la frente subió las escaleras del diario Crítica y le pidió trabajo al mítico Natalio Botana. Al día siguiente, ese muchachito, sí, nuestro Roberto Arlt, era cronista policial en la página que dirigía Silverio Manca. Cada viernes, Crítica le publicó un artículo sobre un crimen, un robo, un accidente o un suceso bizarro. Esos artículos inauguraron una forma de contar muy nuestra. Años después, el propio Walsh, a partir de Variaciones en Rojo reescribió el género alumbrando pequeñas parábolas, alegorías y formas breves de la prosa que toma de Kafka, de Borges o de Brecht (Cfr. Piglia, Ricardo, prólogo de Walsh “Cuentos Completos”.
¿Pero por qué nos gustan las historia de detectives? Seguramente por “el suspenso, el miedo que provoca ansiedad en el lector, el ritmo narrativo y la intensidad de la acción, la violencia y el heroísmo individual” (Cfr. Giardinelli, Mempo. “El género negro”, Capital Intelectual, 2013, pág. 25) pero también nos gustan porque “el contenido social originario de las historias detectivescas es la difuminación de las huellas de cada uno en la multitud de la gran ciudad (Cfr. Benjamin, Walter. “Detective y el régimen de la sospecha”).
Buenos Aires es una gran ciudad. Y nuestro fotógrafo, detective vocacional, mientras trata de resolver la muerte de Navas, desanda en un constante contrapunto, la muerte irresuelta de su propio padre. De hecho, TUYA ES LA SANGRE empieza con un “A mi viejo lo mataron”. Hay en toda la novela, un diálogo interior que oscila entre la muerte de Navas, la muerte del padre, la muerte de Navas. Matar al padre. En el nombre del padre. Nuestro detective hard-boiled argento revisa su historia vital a partir de la muerte del padre en rollos de 36, 24 y 12 fotos. Y claro, las fotos veladas...
En ocasión de reseñar “EL CHICO DEL ATAÚD” (Alción Editora- Cuentos, 2014) decía que nuestro autor tiene “Una prosa amena, sólida, sin fisuras… que sin pontificar ni alardear con la posesión de receta alguna, reflexiona en torno a aquello que fingimos eludir y que es para lo que hemos venido al mundo” que no es sino, completar las dos imperativas fechas, como quería Borges. La vida es meditación de la muerte, dijo algún poeta. Gustavo celebra la vida chapaleando en la muerte de Navas y sus derivaciones. Y lo hace de modo admirable, presentando pistas que remiten a pequeños detalles de la vida cotidiana, reflejando con acierto las costumbres sociales de estos tiempos tan contemporáneas.
TUYA ES LA SANGRE es sin duda una gran novela policial. Nos da un detective que se nos parece mucho en nuestras inconsistencias, nuestras dudas, nuestro peregrinar por la vida, tratando de resolver ese gran enigma que es la muerte.
Hacia finales del siglo XIX, un crítico victoriano que escribía para la revista Blackwood’s Magazine, concluía su artículo sobre las historias de Sherlock Holmes con las siguientes palabras: “Considerando la dificultad de dar con invenciones que resulten mínimamente novedosas, este negocio del sensacionalismo no tardará en agotarse”.
Nunca una profecía estuvo tan errada.
El género policial se desarrolló, creció, se reinventó y en este lado del Río de la Plata fructificó con un sabor particular, desde una temprana adopción por Groussac, Eduardo Holmberg, Horacio Quiroga, más tarde por Arlt, Borges, Bioy, el padre Castellani y Rodolfo Walsh y ahora también, por nuestro amigo Gustavo Di Pace. ¡Tuya es la sangre!

© Pablo Martínez Burkett, 2016

Gustavo Di Pace (1969). Publicó Los patios interiores (cuentos), Libris de Longseller, 2003, Mi yo multiplicado y El chico del ataúd (cuentos), Alción Editora, 2011 y 2014 respectivamente, y cuentos en diversas antologías y revistas de Argentina, México y España. Acaba de publicar Tuya es la sangre (Alción Editora, 2016) y tiene en preparación Para entrar en estado literario (ensayos sobre literatura) aún inédito. Fue jurado en concursos literarios, dio charlas, talleres y cursos de Escritura Creativa y literatura en diversos ámbitos académicos y culturales del país. Desde 2002 coordina El Respiradero, su taller literario.


Muchas gracias por visitar EL ECLIPSE DE GYLLENE DRAKEN. Si te parece, puedes dejar un comentario. Conocer tu opinión es muy importante para los que hacemos el blog. Si te ha gustado o crees que a alguien más le pudiera gustar, te pedimos por favor que lo compartas en las redes sociales. Gracias otra vez. Y esperamos que vuelvas.

viernes, 11 de septiembre de 2015

RESEÑA DE "BUENOS AIRES PRÓXIMA" EN LA REVISTA AXXÓN


Para leer la reseña "Buenos Aires para armar" haga click aquí

En Axxón Ciencia Ficción, el escritor uruguayo Pablo Dobrinin efectúa una minuciosa reseña del libro BUENOS AIRES PRÓXIMA, la antología de Laura Ponce para Ediciones Ayarmanot con una sinopsis de cada relato, inclusión sea hecha del mío, "Luz azuL" y una muy buena crítica de toda la compilación.

SIN MEMORIA

“Luz azul”, de Pablo Martínez Burkett es un juego de realidades múltiples y esquivas. El narrador (en primera persona) se identifica plenamente con el escritor. Burkett se refiere a sí mismo como el autor de un cuento publicado con anterioridad en la revista Próxima. En ese cuento de ciencia ficción, Burkett contaba un episodio real, pero él no sabía que era verídico porque había perdido la memoria al caer en otra realidad. En “Luz azul”, con la llegada de un misterioso personaje, se verá obligado a recordar.

Una falla en el “Gran Colisionador de Hadrones, el acelerador de partículas destinado a simular el Big Bang, la explosión que dio origen al Universo”, había provocado un desdoblamiento de los mundos paralelos.
Después de algunas vacilaciones, Burkett comienza a recordar que, antes que las realidades se dislocaran, había tenido lugar una epidemia mundial, y él había sido un comandante de la resistencia que luchaba contra un gobierno tiránico.

Hay un par de frases de que redimensionan el relato: “Conocer es recordar”, y “…me pidió que recordara todas esas cosas porque “el tiempo es la dimensión donde viaja la conciencia”. 

Si fuéramos a leer este relato en clave simbólica (una lectura posible) deberíamos considerar que la confusión y el desajuste imperante en el mundo es el resultado de la incapacidad del hombre para recordar el pasado y actuar en consecuencia. Un hombre sin memoria sería entonces un hombre sin conciencia. Una víctima en “el imperio de lo efímero”.

Muy honrado. Muy agradecido.


Muchas gracias por visitar EL ECLIPSE DE GYLLENE DRAKEN. Si te parece, puedes dejar un comentario. Conocer tu opinión es muy importante para los que hacemos el blog. Si te ha gustado o crees que a alguien más le pudiera gustar, te pedimos por favor que lo compartas en las redes sociales. Gracias otra vez. Y esperamos que vuelvas.

martes, 1 de septiembre de 2015

EL CHICO DEL ATAÚD de Gustavo Di Pace




Leímos “EL CHICO DEL ATAÚD” de Gustavo Di Pace (Alción Editora- Cuentos, 2014). 

Una prosa amena, sólida, sin fisuras. Pero por sobre todas las cosas, un manojito de historias que sin pontificar ni alardear con la posesión de receta alguna, reflexiona en torno a aquello que fingimos eludir y que es para lo que hemos venido al mundo. Y en este sentido, se me ocurren numerosas genealogías en Gustavo, pero elijo a Lovecraft, aquel que convirtió a nuestros terrores más antiguos en una pesadilla viscosa de la que ya fue imposible salir.



En efecto, en los nueve cuentos que integran esta colección siempre hay un soñador que no distingue los vagos límites entre lo real y lo ilusorio. A veces oficia como alguien que quiere imponer su sueño a la realidad; otras veces, como quien es incapaz distinguir ya sueños de ese otro sueño que llamamos vigilia; y otras, casi a manera de un precipitado médium, se descubre actuando el sueño de otro. Y todo bajo un constante marco ominoso, como si se estuviera al borde de cometer algo prohibido, perpetrar un crimen moral o correr el velo a aquello que no debe ser revelado.

“EL CHICO DEL ATAÚD” es un estado alterado de conciencia, un grado ulterior de percepción donde es posible advertir una sucesión de juegos especulares, sueños dentro del sueño, simulacros que se saben soñados por otros, transmigraciones a través de una porosa realidad, siempre elusiva siempre vacante. 

Entre los que profesan el hinduismo es creencia que no somos sino el sueño de una divinidad dormida. Este dios, el omnipresente Vishnú, yace en algún lugar del mundo espiritual y de su respiración emanan una diversidad de universos materiales. No son pocas las teologías y filosofías que se aventuran en esta metáfora recurrente: el espíritu informa la innumerable materia de la que estamos hechos. Somos el sueño de un dios, somos su aliento dormido. Somos el brillo divino de ese sueño. Por su parte, en la física cuántica hay quienes arriesgan que el universo mismo sería un holograma. Para decirlo en forma sencilla me voy a valer de la poética explicación del Dr. Leonard Hofstadter: “el principio holográfico postula que lo que experimentamos todos los días en tres dimensiones podría ser, solamente, la información ubicada en el confín del cosmos. Así que es posible que nuestras vidas fueran, en realidad, la representación de una obra pintada en el gran lienzo del universo”.

Curiosamente, en terrenos tan antípodas se confluye sobre una misma idea: somos el sueño de otro, somos el trazo de otro que pinta el universo. Y en este caso, uno arriesga, Gustavo es el otro que se sueña, mapa incluido dentro del mapa que nos interpela y nos asombra. Porque pese a lo heterogéneo de las situaciones (sea por ejemplo, un hombre que se sueña niño, llevando a la rastra el ataúd de su padre; un eviscerador mortuorio que entre los intersticios del lenguaje legal se hace tiempo para reflexionar en torno a la vida y la muerte; un soñador que no recuerda lo soñado o un detalle si por colateral no menos escatológico en el retrato postrero del ilustre sanjuanino) el resultado es unívoco. La sucesión de sueños aletean sobre una misma conclusión: “los ataúdes no son para abrirse sino para cerrarse”. Una vital meditación sobre la muerte.

“EL CHICO DEL ATAÚD” nos recuerda que, como Alonso Quijano en su lecho de muerte, quizás sea tiempo de comprender, con alivio pero con terror, que no somos sino una apariencia soñada por otro. Que un libro logre afrontar esa paradoja y permitirnos salir más o menos bien parados (y hasta con cierta elegancia) es un indudable mérito. El resto, corresponde a una solidez narrativa, muy correcta y que siempre trata bien al lector.

Un placer leer a Gustavo Di Pace.



© Pablo Martínez Burkett, 2015




Muchas gracias por visitar EL ECLIPSE DE GYLLENE DRAKEN. Si te parece, puedes dejar un comentario. Conocer tu opinión es muy importante para los que hacemos el blog. Si te ha gustado o crees que a alguien más le pudiera gustar, te pedimos por favor que lo compartas en las redes sociales. Gracias otra vez. Y esperamos que vuelvas.

jueves, 11 de junio de 2015

“TENGO UN AMANTE - 15 relatos devoradores” cuentos de ESTEFANÍA FARIAS MARTÍNEZ







TENGO UN AMANTE es el título de la primera colección de cuentos de ESTEFANÍA FARIAS MARTÍNEZ (Cartagena, Murcia, 1970) que acaba de publicarle MRV, un sello editorial independiente de España.

Pero bien podría decir “tengo tantos amantes que Liz Taylor se hubiera puesto celosa. O al menos, me hubiera pedido la receta” (el que escribe estas líneas acaba de acumular cinco décadas así que el lector sabrá disculpar si hoy hay alguna estrellita de mejor fama…). Porque además el libro que comentamos tiene por subtítulo el perturbador “15 relatos devoradores”. Como para que no queden dudas.

Estefanía tiene un doctorado. Pero además, su doctorado es en filología. Sin perdernos en etimologías simplemente recordemos que filología quiere decir “amor por las palabras”. Y el doctorado es en filología árabe. Y uno lo dice y no puede dejar de evocar la cantarina dicción de un mundo cuyas palabras rememoran el feliz discurrir del agua entre las piedras, el murmullo del viento en las palmeras, el silencio del desierto y el azul del cielo. La soledad frente a lo ominoso.

Y si me refiero a este aspecto como previo es porque antes que prestar atención (y aún prevenirse) de los grados académicos de la autora, ese detalle ya nos advierte sobre lo que vamos a encontrar: respeto por las socorridas estructuras de nuestro castellano, buen tratamiento del idioma, amor por las palabras.

Es que a la hora de narrar, la doctora tiene un manejo preciso y sin alambicamientos para retratar con desapego un día común en la vida de gente que ama, desea, padece y sufre como cualquiera de nosotros. Gente común que, la más de las veces, también se siente desterrada frente al inasible azar de la existencia. Nada más que en la voz de Estefanía ese errar cotidiano se vuelve poesía. Y digo poesía porque la maestría con que va liberando las dosis exactas de palabras nos envuelve, nos divierte, nos interroga (y hasta nos excita) como a aquel adolescente que descubrió en los primeros versos el poder curativo de la palabra.

Es necesario enfatizar este aspecto: Estefanía reviste de resonancias poéticas al errar cotidiano. Un errar que es falta de acierto pero también es vagar de una parte a la otra. Así de ambiguas son las palabras. Así de ambigua es la vida. Y allí reside lo poético de sus narraciones. Como los antiguos alquimistas permuta las palabras para recordarnos que nuestra biografía es un constante vagar donde cometemos un sinnúmero de (deliciosos) errores.

Los escenarios son diversos como diversos los personajes que inflaman las historias que se cuentan. Pero todas tienen un denominador común: la vívida perdurabilidad de sus personajes. Créame, usted va a cerrar las páginas de libro (o apagar el lector electrónico) y una chiquilla de minifalda, camiseta blanca y sin sostén lo va a seguir inquietando. Créame, yo sé lo digo.

Porque la prosa de Estefanía es muy visual, casi como una voyeur de lo cotidiano, que sin juzgar ni moralizar siquiera, desgrana el afán de hombres y mujeres que se demoran en la piel ajena buscando cosas que no saben. 

Las historias que integran este volumen son una suerte de derrotero personal que recorre desde los primeros escarceos amorosos de una mujercita torpe y asustada hasta las ondulaciones de una mujer hecha y derecha que sabe lo que quiere y sobre todo, cómo conseguirlo. Da lo mismo que la acción se desarrolle en las atolondradas habitaciones de una residencia estudiantil o en una casa de campo en las afueras de Madrid. La sensación es la misma. Nadie sabe quién es, en definitiva, el cazador o el cazado. Como no lo sabemos nosotros, en nuestras vidas de pretensos devoradores que, no pocas veces, terminamos devorados en el fuego de un  otro.

En fin, “TENGO UN AMANTE - 15 relatos devoradores” de ESTEFANÍA FARIAS MARTÍNEZ es una fiesta. En todos los sentidos. Y no voy a incurrir en otro juego de palabras, juego que corresponde a la autora, que muy bien los hace. Solo me queda invitarlo a que se deje devorar por estos relatos. Encontrará un ellos un refugio del agobio cotidiano. Una forma de volver a soñar. Que no es poco.

Recuerden el nombre de este libro: “TENGO UN AMANTE - 15 relatos devoradores” de ESTEFANÍA FARIAS MARTÍNEZSe puede conseguir en versión papel y/o versión electrónica y todo a tiro de click en Amazon siguiendo el link.

© Pablo Martínez Burkett, 2015



Muchas gracias por visitar EL ECLIPSE DE GYLLENE DRAKEN. Conocer tu opinión sobre esta entrada es muy importante para los que hacemos el blog. En tus propias palabras cuáles serían los principales atributos de esta entrada? Si te parece, puedes dejar un comentario. Nos recomendarías a tus amigos? Si te ha gustado o crees que a alguien más le pudiera gustar, te pedimos por favor que lo compartas en las redes sociales. Esperamos que vuelvas

viernes, 29 de agosto de 2014

RESEÑA DEL LIBRO "BUENOS AIRES PRÓXIMA-Antología Fantástica" en CRAC! MAGAZINE



Con el título de "Ciencia Ficción en Buenos Aires", la revista CRAC! MAGAZINE trae una reseña del libro ."BUENOS AIRES PRÓXIMA-Antología fantástica" editado este año por Ediciones Ayarmanot.

Allí puede leerse:



"Como fanática del género, debo admitir que he disfrutado muchísimo con la lectura de esta antología, sobre todo ante la sorpresa de encontrar narraciones fantásticas en lugares citadinos que tan bien conozco y de los cuales formo parte desde… toda mi vida. Por lo general uno espera encontrar una invasión extraterrestre o un mundo futurista en América del Norte, como si esos acontecimientos fuesen solo posibles en otro lugar. O tal vez en Rusia. El ver reflejadas estas historias, estos personajes, en lugares tan bien conocidos por quienes habitamos estas latitudes, produce a la vez que sorpresa, orgullo. Buenos Aires PRÓXIMA nos lleva a recorrer toda la ciencia y la ficción que puede dejar estupefacto al mejor de los fanáticos del género".

Muy honrados. Muy contentos.

Gracias por visitar El Eclipse de Gyllene Draken. Nos encantaría conocer tu opinión sobre esta entrada. Si te parece, puedes dejar un comentario. Si te ha gustado (o no) o crees que a alguien más le pudiera gustar, te pedimos por favor que lo compartas en las redes sociales. Esperamos que vuelvas

sábado, 9 de noviembre de 2013

LOS OJOS DE LA DIVINIDAD EN AMAZING STORIES



Para leer la reseña haga click aquí


Bajo el epígrafe "Novedades de Octubre en Hispanoamérica", Tanya Tynjälä efectúa una reseña de LOS OJOS DE LA DIVINIDAD en el prestigioso sitio Amazing Stories.

Amazing Stories fue la primer revista dedicada a la ciencia ficción y su primer número salió en 1926. Las distintas vicisitudes desde fundación hasta el presente, la han llevado al formato digital y es hoy uno de los sitios de mayor reconocimiento en la difusión de la ciencia ficción a nivel mundial.

Allí puede leerse:

En Argentina la Editorial MUERDE MUERTOS, presentó el libro “Los ojos de la divinidad”, de Pablo Martínez Burkett. Este es el segundo libro del autor y está compuesto por catorce relatos que abrevan y dialogan con lo mejor de la tradición del fantástico rioplatense, cuyos exponentes más célebres son Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. De acuerdo con la nota de prensa: “Martínez Burkett obtiene con Los ojos de la divinidad una doble victoria: a la vez que evoca con acierto a sus maestros, también abre caminos y oficia como un notable continuador de una tradición”. La presentación se llevó a cabo el 10 de octubre en la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Pablo Martínez Burkett es abogado de profesión, pero tiene años dedicándose a la literatura. Ha recibido premios en una docena de concursos literarios, entre ellos el 1º Premio Mundos en Tinieblas 2010 con su Opera Prima el libro de relatos Forjador de penumbras. MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación. Pueden encontrar otros títulos en su blog. Ofrecen envíos a domicilio sin cargo, si se encuentran en Buenos Aires (enviar un mail a malpascal@yahoo.com.ar) Y pueden consultar si desean envíos a otros destinos.

Muy pero muy contentos. Muchas gracias.

jueves, 31 de octubre de 2013

RESEÑA DE LOS OJOS DE LA DIVINIDAD EN PERIÓDICO IRREVERENTES


Para leer esta nueva reseña de LOS OJOS DE LA DIVINIDAD haga click aquí

En el Periódico Irreverentes se publica una reseña de mi libro LOS OJOS DE LA DIVINIDAD. 

Muy pero muy agradecido por tan elogiosas palabras.

martes, 29 de octubre de 2013

RESEÑA DE "EL LIBRO DE LOS MUERTOS VIVOS"




Para leer la reseña del Diario Registrado haga click aquí



Una reseña de Mariana Kozodij sobre "El libro de los muertos vivos", nuestra obrita coral de zombies con una mirada bien argenta. Entre tanto plumífero de fuste, asoma humilde mi cuentito: "El embuste de Oxlahuntikú", una abismada visión del apocalipsis maya (que llegará cuando tenga que llegar).

Sin perjuicio de seguir el vínculo de más arriba, allí se puede leer:



"El tema de la finitud del hombre sigue atrapando. No somos eternos eso está claro. Ahora bien, jugar con las posibilidades del volver del más allá siempre resultan atractivas. Ya sea a través de las religiones; brujerías; un vampiro; un Highlander; pseudo humanos - robots, clonaciones e incluso los temidos zombies".

"Porque de lo que se trata es de una "vuelta" que no es tal. El zombie juega con la dialéctica estar muerto en vida y una posible ¿vida? después de la muerte".

"En una impecable introducción del escritor José María Marcos encontramos un recorrido por el nacimiento de lo que él llama "monstruo desalmado" desde la religión vudú y los zombies haitianos pasando por el clásico libro "Soy leyenda" (1954) del estadounidense Matheson y la vuelta de tuerca que dio el cine con la siempre vigente "La noche de los muertos vivos" (1968) de George Romero".

"Al recorrido propuesto por Marcos agregaríamos el fenómeno por los muertos vivos en HD que brinda la serie The Walking Dead (AMC). Serie que actualmente genera las llamadas "caminatas zombies" alrededor del mundo. Algunos caminan para luchar contra "el sistema" y mostrar su descontento (recordemos que hace poco estuvieron por Buenos Aires los irónicos zombies PRO) y otros por el sólo placer de "lookearse" apocalípticamente".

"En El libro de los muertos vivos los escritores Leadro Ávalos Blacha, Diana Da Silva, Juan Manuel Valitutti, Luciana De Luca, Esteban Castromán, Hernán Domínguez Nimo, Sebastián Pandolfelli, Lorena Iglesias, Juan Jose Burzi, Fernando Figueras, Juan Guinot, José María Marcos, Jimena Repetto, Pablo Martinez Burkett, Luis Mazzarello, Guillermo J. Naveira y Valeria Tentoni prometen un recorrido por cuentos que no escapan a cuestiones viscerales (sí; hay sangre) pero que también abordan problemáticas de índole netamente humana como el amor, las presiones cotidianas y los miedos ante la "realidad" que nos rodea en plena Argentina".

"Es un libro que esconde pequeñas joyas literarias que hacen que uno quiera devorarse las historias de a poco, esperando que no se termine el libro e temiendo algunos finales. Esta nueva edición de cuentos de zombies muestra que la temática está más muerta viva que nunca".

"El libro de los Muertos Vivos: cuentos de Zombies con selección y prólogo de Ricardo Acevedo Esplugas - El Ascenso Ediciones Lea (2013)".




lunes, 2 de septiembre de 2013

UN ATAJO HACIA EL PRECIPICIO, un libro de poemas de LUCIANO ALONSO


Retomando la postergada costumbre de reseñar libros, hoy quiero hablarles de UN ATAJO AL PRECIPICIO (Nova, 2013), el libro de poesías de LUCIANO ALONSO.
No descarto la existencia de algún manual de estilo donde se enumeren los requisitos mínimos (así como los anatemas varios) para que una apostilla merezca la etiqueta de “reseña”. De alguna manera sospecho que en ese manual que mi ignorancia esquiva, se recomienda evitar la mención de cualquier vínculo entre el crítico y el autor. Guiado, claro está, por la intención de que los incautos no descubran que tras la impostada asepsia hay un intento de direccionamiento. Pero como ya no quedan incautos, bien puedo omitir la observancia de tal precepto y efectuar como previo algunas consideraciones de tipo personal respecto de Luciano Alonso.
Me resulta arduo trazar una ilación más o menos precisa sobre el origen del vínculo. Muy a los ponchazos lo podría fijar en la desaparecida, pero no menos recordada, Librería de los Hermanos Tanner, en el corazón de Caballito. Allí supe discutir sobre Borges con su hermano. Supongo que por alguna pirueta cibernaútica desembarqué en el blog del Librero Humanoide, el personaje que hospeda a Luciano (o viceversa, vaya uno a saber). De ahí pasé a frecuentar el reducto palermitano donde el ocasional viandante cree que el pibe con aspecto de yogui vende libros y pasa música con mucha onda. Sin embargo, los que estamos en posesión del secreto (que en el barrio se dice “estar avivado”), sabemos que en realidad oficia de hierofante de un culto mistérico, mezcla de rastafarismo punk, existencialismo pícaro y nihilismo dicharachero cuyo tejido conectivo es el amor por la Literatura, esa que se escribe con mayúsculas. Y a medida que uno va tratando a la persona comprende que más que como personaje, lo tendría que presentar como dramatis personae, porque Luciano es un elenco de personajes que, con homeopática erudición, desgrana una multiplicidad de ópticas que sin embargo confluyen sobre un único mensaje: “Si el infierno es el otro, yo soy tu otro; luego, a relajarse muchachos que es imposible escapar del infierno” (la enunciación es mía, así que bien podría estar totalmente equivocado).
Luciano ya ha incurrido en el libro, con su "Philip Dick, instrucciones de uso"  (Editorial Alaska, 2011), una maravilla a la que le debemos una reseña y que esencialmente es una demostración de amor por la obra de PKD, donde además de una detallada biografía se prodiga con "un catálogo exhaustivo, ordenado cronológicamente según fecha de publicación, en el que pueden leerse un resumen argumental de cada una de las novelas del autor", es decir, el ganador en 1963 del Premio Hugo con su impar “El hombre en el castillo”.
Así las cosas, una tarde fui a comprar el recién horneado UN ATAJO HACIA EL PRECIPICIO. Munido de mi librito, la idea era allegarme hasta la vecina Alamut para que me lo dedicara. Lo cierto es que demoré un poco. Bastante. Cuando me quise acordar, estaba sentado en el cordón de la vereda, devorando los poemas uno tras otro. La gente debe haber pensado que estaba colocado. Porque señor cursando su segunda juventud, toreando los autos que daban vuelta a la esquina, leyendo un libro y muerto de risa daba como mínimo para llamar al SAME.
Desde entonces ya no sé cuántas veces leí el libro. Lo tengo todo subrayado. Para intentar asir el estilo tendría que acudir a construcciones bastante sui generis. Es que las poesías que conforman libro tan ameno transitan por el hilarante cinismo; la filosofía suspicaz y el romanticismo indócil. Pero también por la reflexión profunda y no pocas veces, por la hiriente desolación. Y en este sentido, si hay algo que me asombra de este poemario, más allá de su escritura poderosa, es la profunda experiencia de vida que exuda. Sólo puede escribir así quien vivió mucho. 



El pasado mes de junio, se presentó el poemario en Alamut Libros. El salón ardía de gente. Fue una presentación muy emotiva. Y Luciano tuvo la deferencia de pedirme que eligiera un poema para leer. Me quedé con VOYEUR pero a la hora de escoger, me puse como una adolescente frente a la puerta abierta del placard: quería leer todos. 





Como la idea es que compren el libro y lo lean, simplemente voy a copiar algunas de las frases que tengo subrayadas, destellos de esa alquimia imposible que practica nuestro Librero.


“Y todo podría haber sido hermoso, pero en realidad fue un asco”
amor frustrado adolescente


Luego la cosa se va poniendo peor, progresivamente
A fin de cuentas, todo depende del azar, el puro azar
La vida es un juego falseado de vanidades recíprocas.
Toda la belleza del mundo es un instante que termina
Procura vivir ese instante, en su plenitud abrasadora
Carta abierta a mi futura novia


Simplemente reniega de las trampas de la inteligencia
Es mentira que lo sensible es permutable por palabras
La trayectoria de una idea


Todos nos sentimos poetas, en algún momento
Los sábados a la noche, en la larga hora incierta
Los versos se encienden dentro de nuestra mente
Cualquiera puede escribir un poema


Alguna vez has intentado ser feliz, pero ya no lo haces.
La persecución del éxito sorbe el seso y causa angustia
Ya habrá tiempo para lo demás o tal vez nunca lo hubo
Lo importante  no es lo que sientes ni lo que entiendes.
Lo importante es un sentimiento lejano que se deshace
Escribiste unos versos amargos


No me dolería verte feliz, me dolería que seas tan obvia
Si estoy tocando fondo, quiero mantener los ojos abiertos
Este poema ha sido escrito por una máquina electrónica.
                                                                                              Voyeur


Todavía no conocemos lo que ya intuimos en sueños
Todavía martillamos con microscopios como bestias
La vida se escurre. La ilusión expira. Todo es breve.
Aceptar lo que nos sucede como si fuese lógico y normal.
En realidad, todo es absurdo, azaroso y predecible a la vez
Nadie sembró la semilla del cosmos, mas las cosas existen
Todas las explicaciones y justificaciones se revelan lúdicas
La prescripción de darwin


Abandonarse al placer discutible que facilita la nostalgia.
Las palabras aluden a objeto que se han dado a la fuga
La caverna devuelve el eco de un discurso jamás enunciado
Todos los discursos sostenidos son tentativas de asir aire
Las matemáticas del universo alude al polvo todavía disperso
Nos queda el placer de recostarnos sobre un lecho de rosas
Al fin poder dormir a pierna suelta, en brazos de los dioses
Todas las sensaciones



Y a medida que uno avanza con la lectura, el aparente carnaval de imágenes con atolondramiento de videoclip va formando el contorno de un gran rompecabezas que se nos revela con la fuerza de las cosas sabidas desde siempre. Y conforme la lucidez se apodera de las sombras del entendimiento, lo patético, lo instantáneo, lo resignado, lo profundamente humano, forma una secuencia muy clara que alcanza su pico más alto en la última composición:

Seres de otro mundo hablan el idioma secreto del silencio antiguo. Es imposible imaginar con exactitud ninguna imagen mental o ningún signo lingüístico. Toda representación objetiva intercambiable se ha disgregado en una pretensión sofisticada de tecnicismo en bancarrota.
A la cuenta de tres ya no le importará más nada. A la cuenta de tres ya no regresará jamás. Uno. Nunca ha existido. Dos. Esto es una mentira. Tres. Ya no despertará nunca.
Epilogo


No dejen de hacerse de un ejemplar. No sólo es garantía de buena lectura, es una oportunidad para participar de una crónica viviente. Se consigue en varias librerías, pero si van a Alamut Libros (que queda en la calle Borges 1985 de Palermo Soho), capaz que el autor hasta se los dedica.

Desde el mismo título, este atadito de poemas es toda una enunciación de principios y sostiene una estética admirable. Está escrito con un tono auto-confesional de cancherito loser (oxímoron medio forzado pero que bien podría servir como definición).Tengo para mí que si el Dante lo mandaba a pintar el admonitorio “Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate” este pibe le hubiera agregado un smiley al final. Lectura muy pero muy recomendada.

Muchas gracias.

viernes, 7 de diciembre de 2012

"EL EXPEDIENTE GLASSER", una novela de VIOLETA BALIAN



EL EXPEDIENTE GLASSER
de
VIOLETA BALIAN



Hoy vamos a perpetrar una glosa a la novela “El expediente Glasser” (Editorial Dunken, Buenos Aires, 2012), de Violeta Balián. Quizás por su extensión de 134 páginas, cabría etiquetarla como nouvelle, sin embargo por su perdurabilidad en la memoria, me animo a catalogarla como una gran novela.

Una gran novela, repite usted, pero rápidamente me va a preguntar por el género.

Buscar la adhesión de “El expediente Glasser” a algunos de los calificativos habituales:  novela negra, novela romántica, novela de aventuras, novela de ciencia ficción (y una larga lista de etcéteras que permiten orientar la percepción de las cosas abstractas), puede resultar bastante azaroso. 

Y eso es porque todos, aún sin saberlo, somos discípulos de Platón (que mi amigo Guillermo de Ockham me perdone) y nos urge encontrar la etiqueta pacificadora de un universal al que atribuirle la “novelidad” del texto en comentario. 

Pero tal cobijo se torna particularmente arduo, porque es una novela que admite una aproximación desde múltiples perspectivas. Y con ojos muy femeninos, algo bastante infrecuente en el género.

En el primer impulso, se nos ocurre decir que es una novela de suspense, porque ya en los primeros capítulos, sucede una muerte que sospechamos con mucho de crimen. Pero a renglón seguido, en una escena que recuerda al comienzo de la mítica historieta nacional “El Eternauta”, tenemos a un ser que se materializa en un sillón inglés frente a la atribulada Clara Glasser. Este Alcides, que así se llama, es un sujeto por demás de extraño, con un anacrónico sombrero, sobretodo, guantes, lentes oscuros y un defecto que recuerda a “Los Invasores” de David Vincent.

En sucesivos encuentros en bares de la zona, nos vamos enterando naturalmente, que este señor atildado no es de este mundo. Y casi como un Rantés extraviado, también nos participamos que tiene una hermana, que enseguida se suma a las reuniones vespertinas con Clarita. ¿Ah, son marcianos? Una novela de ciencia ficción, dirá usted. Probablemente.

Pero también hay una muy ajustada descripción del contexto histórico, un nebuloso Buenos Aires de principio de los 70’, a caballo del fin de una época y el comienzo de una nueva. Con toda su carga de violencia política, su paranoia, su tensión irresuelta. Es una novela sobre la historia reciente y las consecuencias nefastas que llegan aún hasta nuestros días- afirma usted-, satisfecho.

Pero como eco de fondo, está la propia Clara, madre, esposa, hija y trabajadora. Alguien arrastrada por el tedio de las obligaciones, los amores marchitos, los futuros siempre dudosos y los pasados nunca concluidos. Una buena mujer, enfermera de profesión, que parece que antes que vivir la vida, deja que la vida viva por ella. Ya me voy haciendo una idea -dirá- una novela rosa con tintes costumbristas. Puede ser, pero tal rótulo deja de encajar a partir de que la protagonista se topa con los hermanitos astrales y entonces, su percepción de eso que llamamos realidad cambia. Yo pateo otra vez para el lado de Ockham y consecuentemente, usted se apresura en confirmar el aserto: una novela rosa con tintes costumbristas y un toque loco de New Age. Quizás.

Es muy difícil efectuar una glosa de una novela de misterio (que sí, también lo es) sin revelar que el asesino es “Jack, el forastero”, de modo que no abundaremos en mayores detalles de la trama. Sí diremos que toda la historia está compuesta en una prosa amena, concisa y directa, que elude con elegancia los tecnicismos y que, muy inteligentemente, las disquisiciones de orden filosófico y hasta teológico, las pone en boca de un pastor protestante.

Para remarcar, la increíble facilidad que tiene la autora para sumergirnos en un universo igual pero no tanto, donde lo fantástico, en el caso, la ciencia ficción (con alienígenas de pelaje vario y portales a increíbles mundos paralelos), irrumpe de una forma imperceptible, impensada e inquietante.

En lo personal, aunque presiento que la acción se precipita en los últimos capítulos, creo que uno de los grandes méritos de “El expediente Glasser” está en la perdurabilidad del universo anómalo que recrea, universo que convive con el lector aún mucho tiempo después de haber alcanzado el consabido "fin". La afinada pluma de Violeta Balián recrea un universo más que posible, que nos llena de sospechas, preguntas y hasta terrores... 

Lo dicho, “El expediente Glasser”, una novela estupenda que puede hallar en su librería amiga. Y además está disponible en el formato e-book en Amazon.


Muchas gracias.

viernes, 2 de noviembre de 2012

"2022 - LA GUERRA DEL GALLO", una novela de JUAN GUINOT




El gallito Exocet, Gyllene Draken , 
el casco de "el" Masi y la pizarra con sus estrategias




A la época de componer esta reseña tengo 47 años. Eso significa que nací en 1965 y que, consecuentemente, en 1982, tenía 17 años y estaba en quinto del colegio secundario.

Este alarde matemático pretende darle contexto a una historia que, para todos los de mi generación, tiene mucho de autobiográfica. ¿Por qué? Simple: el 2 de abril de 1982 nos despertábamos con la noticia de que habíamos “recuperado” las Malvinas. La profesora de música nos venía a buscar para aprender una ignota Marcha de las Malvinas mientras los soldados conscriptos que marchaban al frente no me llevaban ni dos años. Y todos cantábamos con repentino patriotismo y creíamos que los corríamos a alpargatazo limpio. De puro guapos. De puro argentinos. 

Ínterin los brotes de euforia se disputaban cartel con el estupor, la única guerra que ganábamos era la sucedía en las tapas de la Revista Gente y en la pantalla de “60 minutos”, el noticiero del canal televisivo ATC, porque más allá del heroísmo salvaje de los soldados argentinos (trasplantados del calor tropical al hielo homicida); la guapeza de los cazas criollos que hundieron unos cuantos barcos y todo un pueblo donando sus joyas y tejiendo bufandas (…), poco más hay para rescatar, porque si ninguna guerra es humana, esta, directamente, fue un desastre. Lo único bueno, si se quiere, es que la derrota precipitó la caída de los militares que nos gobernaban, durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.

A mí no me resulta fácil hablar de las Malvinas. Se me hace un nudo en la boca del estómago. No quiero imaginarme qué me pasaría si por ventura se me ocurriera escribir una novela sobre esa guerra insensata. A pesar de mi cobardía, deseo arriesgar algunos comentarios sobre la novela “2022 – LA GUERRA DEL GALLO”, de mi amigo Juan Guinot

El ocasional lector dirá: “otra vez glosando la obra de los amigos”. Sí. Y en buena hora. Porque este es un más que dilecto amigo. Lo conozco personalmente, conozco a su familia, mi hija juega con el suyo, compartimos emprendimientos editoriales, compartimos la mesa, compartimos una infinidad de sueños. Y en este punto me quiero detener. Hace unos cuantos años, nuestro editor de la revista miNatura me sugirió que lo contacte: dos argentinos, en Buenos Aires, ¿cómo no se conocen?. Lo llamé. Ahí nomás, me invitó a su casa, a tomar unos mates. Inmediatamente nos hicimos amigos. Ese módico detalle, me permite citar una de las cualidades de Juan: es una de las personas más generosas que conozco. Y más auténtica.

Bueno, usted dirá: “qué suerte que tiene Burkett… sus amigos son unos fenómenos, pero aunque esto fuera cierto… que sean buenas personas no los convierte automáticamente en buenos escritores”. No, tiene razón.

Sin embargo, señor lector inquisitivo déjeme que le diga que Juan Guinot escribe muy bien. Escribe generosa y auténticamente bien, tal como es él. Se expone como un trapecista de circo que desdeña la red, no por corajudo sino porque así siente que debe hacerlo. Ese es Juan. Un artista de la palabra, con un ojo de director de cine, capaz de captar los entresijos de la vida de una forma exquisita. Alguna vez le dije que en sus textos “la vida es literatura en movimiento”. También le dije, muchas veces, que leyendo sus composiciones, aprendí a escribir. Y no exagero, su estilo puro, directo, sin alambicamientos, retrato cotidiano de nuestras miserias y felicidades, ha sido un modelo a seguir para este autor extraviado, un barroco en rehabilitación.

Antes que decir algo sobre la novela, sepa señor escéptico con las glosas sobre los amigos, que “2022-LA GUERRA DEL GALLO” resultó finalista en el Premio Celsius de la SEMANA NEGRA DE GIJON 2012

¡Ah, caramba…! ¿Se metió en el link para corroborarlo? ¿Vio, vio? Le picó el bichito y ahora quiere saber. Le voy a contar, pero sepa también que con el libro se adaptó una obra de teatro unipersonal que ha puesto el cartelito de "NO HAY MAS LOCALIDADES" en casi todas sus representaciones.

Y ahora, vamos al libro. La novela es un viaje iniciático, un  alarde autobiográfico de toda una generación, cuya acción principal sucede en el futuro, edad que hospeda los mejores sueños pero también, las más tórridas pesadillas.

"El" Masi, es un chico argentino que para la fecha del desembarco en Malvinas tiene 12 años y que toda la vida esperó recibir aquella noticia. Lleno de ansiedad y planes de gloria, se ofrece como voluntario, se pertrecha para la guerra. Sus familiares, condescendientes, lo apañan en el delirio, menos la abuela Eulápida, una vieja mala digna de la  peor película de miedo, que para amortiguar tanta maldad le regala el pollito que luego será el vindicativo gallo Exocet. 

Los eventos familiares se suceden con un vértigo creciente a medida que vamos advirtiendo que el Masi no está bien. El padre, intranquilo pero desorientado, le compra un globo terráqueo como ofrenda a la esquiva cordura…Lamentablemente, las cosas empeoran. Sobreviene la muerte del padre, atajo lacaniano que gatilla la locura de el Masi. 

Ah, sí, porque lo que estaba latente se desborda frente al cadáver del autor de sus días y el ex-no-combatiente es internado en un hospicio. Treinta años de electroshocks no logran sacarlo de su sueño de Alonso Quijano. Y para peor, llega un Sancho Panza, efímero y mudo. El compañero de encierro no habla salvo un par de veces y para informarle su condición de buzo táctico y que, si no fuera por los jodidos guardias civiles, hubieran podido recuperar el Peñón de Gibraltar… Y las columnas de Hércules de otrora, se convierten en el Yelmo de Mambrino de ahora. Y si hasta aquí todo era vértigo, en lo sucesivo nos iremos abismando en cataratas de feliz delirio.

Y quizás en ello resida uno de los grandes aciertos de la novela. Su autor ha sabido conjugar el delicado equilibrio entre el mundo ideal y el mundo real, donde las distorsiones de la realidad se originan en una ilusoria megalomanía de un personaje que sin embargo, sentimos tan real, tan propio, tan auténtico, como lo son nuestras más inconfesables pesadillas. De alguna manera, aún cuando cerramos las tapas del libro, sabemos que este Quijote chiquito sigue haciendo de las suyas.

Y así como Alonso Quijano es un sueño del Quijote, y el Quijote, un sueño de Miguel de Cervantes; el Masi es un sueño de su autor, que es un sueño de toda una generación que aún no puede responder al interrogante de sangre que florece en las piedras brumosas del Atlántico Sur. 

Este Quijote vernáculo que nunca dejó de ser un niño y al que la Guerra de las Malvinas terminó de sorberle el seso, está loco. ¿O los locos somos nosotros? En palabras del propio Cervantes: “Cuál es más loco, el que lo es por no poder menos, o el que lo es por voluntad”.

Sí, sí, señor lector impaciente, el Masi va a recuperar las islas Malvinas pero también el Peñón de Gibraltar, propinándole a la Pérfida Albión una derrota como jamás sufriera antes. 

Ah, no, si quiere saber más, lea “2022-LA GUERRA DEL GALLO”, de Juan Guinot. Se consigue en las mejores librerías. También en la de su barrio.



© Pablo Martínez Burkett, 2012