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jueves, 13 de septiembre de 2018

EL AUTOR INVITADO: Eduardo Francisco Coiro


ELLOS Y EL UNIVERSO
Cuando la imagen de la desdicha de una familia puesta delante de nuestros ojos era irreversible, le pregunte a Kalman si tenía alguna buena historia que dejara pequeña a la soberanía de la muerte.
Kalman se quedo pensativo, había pasado muchas horas de vuelo para apenas llegar a ver a su amigo de juventud adentro de un ataúd. A punto de ser enterrado en un cementerio privado.
Estábamos pisando lápidas con nombres de personas desconocidas bajo un cielo gris que por momentos se acercaba como llovizna.
-Sí. Tengo una historia justa para achicar la importancia de la muerte.
Lo relató un arqueólogo. El hombre participa de un equipo interdisciplinario que desarrolla una investigación en cuevas a las que se accede desde la ciudad de Dubrovnik. Son cuevas que ya habían sido bastante estudiadas en el pasado. La data de actividad humana realizada por carbono 14 muestra presencia desde veinte mil años atrás.
En este nuevo estudio se realizaron sorprendentes hallazgos que fueron interpretados como independientes pero ahora están siendo pensados -al menos como hipótesis- en conjunto.
Las excavaciones que se realizaron hace más de una década habían hallado piezas de cerámica de 15.000 años. Uno de esos pedazos había quedado bajo la mirada curiosa de aquel equipo científico, era parte de un objeto desconocido y aparentemente inútil para aquel grupo humano primitivo que habitaba allí, no era una vasija ni una urna funeraria.
La reconstrucción digital de los pedazos daba una imagen similar a una mascara con aperturas para ver y respirar. Quizá era el primer casco inventado como forma de defensa de los primitivos ante presumibles garrotazos de grupos rivales.
El equipo en el que colabora el arqueólogo amigo hizo otro descubrimiento que resignifica la lectura de los trozos de cerámica.
En otra cueva, cuya ubicación se mantiene discretamente oculta para preservarla se hallaron pinturas y huesos tallados con imágenes con la misma data AP de los pedazos de cerámica en cuestión.
Son imágenes de la vida de esos primitivos: escenas de cacería de animales, mujeres talladas tipo Venus. Lo sorprendente fue el hallazgo de pinturas de humanos teniendo sexo montándose como lo hacen los mamíferos de cuatro patas. Las mujeres representadas con enormes pechos colgantes. Los científicos quedaron admirados por aquellos antepasados remotos que representaban al sexo y la procreación de nuestra especie como forma de derrotar a la muerte.
El gran descubrimiento fue observar que algunas de esas figuras humanas representadas en el coito llevaban puesta en su cabeza ese casco -o lo que fuese- similar al que se reconstruyo a partir de los pedazos de cerámica. La lectura inicial de los antropólogos suponía que hombres considerados "vencedores" podían tener sexo con las mujeres otro clan o tribu rival "vencido". Un detalle falseaba esta hipótesis, también había mujeres representadas con ese ¿casco? puesto teniendo sexo con hombres desprovistos de ese objeto en su cabeza.
La duda inicial los llevo al tiempo a descartar que esa cerámica fuese parte de una defensa de guerreros o una máscara ritual.
La siguiente hipótesis los llevaba a pensar que ese grupo humano que vivió allí representaba su relación -incluso sexual- con otros seres provenientes de una civilización "técnica" La cerámica sería entonces una imitación -digamos- de una escafandra de seres llegados del espacio sideral. O -porque no- parte del atuendo de viajeros en el tiempo provenientes de este mismo planeta.
No hay, cómo te imaginaras, ninguna conclusión en los estudios en marcha. A Esteban le hubiera gustado conocer esta historia. Mas aún por título del proyecto bajo el cual se sigue investigando: "Ellos y el universo"

© Eduardo Francisco Coiro


Eduardo Francisco Coiro, Argentina, Lomas de Zamora, 1958. Licenciado en Sociología de la Universidad de Buenos Aires y escritor. Es editor de la publicación virtual Inventiva Social.



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lunes, 13 de febrero de 2017

EL SENESCAL FELINO NU-WE


EL SENESCAL FELINO NU-WE(*)
Y en medio de aquella nigromancia me pareció ver algo que había heredado o conocía de forma innata y que siempre había buscado en vano.
H. P. Lovecraft – El que susurra en la oscuridad
Percibimos imágenes de las cosas pero no las cosas mismas. En cambio el Almirante las percibe tal como son, igual que Bastet, su gata. Es claro que ella vive en una dimensión donde el espacio y el tiempo son absolutos. Y en esa inmóvil y eterna percepción reside su conciencia del universo. También yo debería poseerla porque soy el Senescal Felino pero no, todavía no. Disfruto de una sospecha, lejana, difusa. Recién tendré conciencia cuando sea iniciado en los sagrados misterios y mi alma anide en un animal simbionte, luego de atravesar arduos actos de purificación y despojo. El Almirante sigue las órdenes gatunas. Todas. Basta que extienda una pata sobre las cartas de navegación para que la nave ponga proa a latitudes desconocidas. Así nos allegamos a este confín remoto donde los nativos nos consideraban dioses. Su adoración me causaba perplejidad pero el Almirante y Bastet la consentían. Tampoco eran de inmutarse por las muertes que provocaba nuestro sometimiento. Necesitábamos la pericia extractiva de los locales y era justificación bastante. A cambio, los instruimos en las artes adivinatorias, las leyes que gobiernan los astros y las cosechas, la magia y los ritos funerarios. Pero no estaban satisfechos. Muchas tribus se consideraban oprimidas y las sucesivas masacres no lograron apaciguarlos. Hemos luchado en batalla, les hicimos el mal. Se nos fue de las manos. Y el apareamiento con las hijas del hombre nunca resultó. Nuestra progenie es una aberración. Nos ganó la idea de estar cometiendo una blasfemia. Si el Supremo Uno lo decreta no habrá purgación posible y menos, acceso al conocimiento último. Tanto esfuerzo para nada. Hasta Bastet parecía inquieta. Poco queda de su morosa existencia. El Almirante nos convocó de urgencia. Ha recibido un dictamen: debemos irnos. En siete días todo será arrasado por una fabulosa inundación destinada a sepultar la ingratitud de los pérfidos. Pero aunque la bitácora registre que fue por su culpa, sé que estamos disimulando una impiedad. Mi nombre es Nu-we y voy a desertar para libertar a los inocentes. Nunca mi alma se desdoblará en un gato. Prefiero que sea de este modo.
© Pablo Martínez Burkett, 2016

(*) El presente texto fue publicado en Revista Digital miNatura Nº 154 Dossier Gatos.


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THE FELINE SENESCHAL NU-WE

THE FELINE SENESCHAL NU-WE (*)
And I seemed to find in its necromancy a thing I had innately known or inherited, and for which I had always been vainly searching.
H. P. Lovecraft-The whisperer in darkness
We perceive the images of things but not the things themselves while the Admiral perceives them as they are. So does Bastet, his cat. It is clear to me that she lives in a dimension where space and time are absolute and her consciousness of the universe lies in that immobile and eternal perception. However, I am the Feline Seneschal and I should know but no, I do not. I have only a distant, diffused suspicion. I will receive the knowledge as soon as I am initiated in the sacred mysteries and, after going through the rigorous acts of purification and denial, my soul finally nestles in a symbiotic animal. In the meantime, the Admiral follows her orders, all of them. And all Bastet has to do is spread one claw over the navigation charts for the ship to set sail to unknown latitudes. Thus we came to this remote frontier where the natives considered us gods. Their adoration bewilders me but both, the Admiral and Bastet, revel in it. So much, they are not even disturbed by the deaths that resulted from our conquest. Our need for the locals’ extractive expertise was a good enough reason, they reckon. In exchange, we taught them the divinatory arts, the laws that govern the stars and the crops, the magic, and the funeral rites. Still, they were never satisfied. Many of the tribes felt oppressed and successive massacres failed to appease them. We fought them in battle and transgressed them. Despite it all, everything went wrong for us.  We mated with the daughters of men. An utter failure for our progeny is an aberration. And we quickly realized we were committing a blasphemy. If the Supreme One decrees it, there will be no expiation, much less, access to the ultimate knowledge. In the end, the enormous effort amounted to nothing. And now even Bastet seems uneasy as little is left of her quiet existence. The Admiral summoned us with urgency. He had received a directive: we must leave. In seven days time, everything will be swept away by a fabulous flood destined to bury the ingratitude of these perfidious beings. Although the ship’s log registers that it was their entire fault, I know we are accomplices of our own immorality. My name is Nu-ah. I will now defect and set free an innocent people. My soul will never unfold into a cat and I rather prefer it this way.
© Pablo Martínez Burkett, 2016




(*) This short story has been published in Revista digital miNatura 154 Dossier Cats.

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martes, 31 de mayo de 2016

PERFIDIA CIRCULAR



PERFIDIA CIRCULAR (*)
                                          

                                         Ya no estás aquí, ya no,
                                         en la región donde de algún modo se existe,
                                         nos dejaste sin provisión en la tierra,
                                         por esto, a mí mismo me desgarro.

Nezahualcóyotl-Estoy triste

Fui citado de urgencia. El tlatoani en persona quería ocuparse de mi intransigencia. No me conmovían las sequías de un Tláloc ausente ni los huracanes que Ehécatl resoplaba incansable. Ni estaba inquieto porque la sangre no aplacaba el rigor de Tonatiuh. No era sordera divina sino hartazgo. Este quinto sol pasará como sus predecesores. Es el destino de nuestro pueblo. Pero una gran mayoría opinaba que era algo a evitar. Los guiaba el infame cihuacoatl. Las conspiraciones del Primer Ministro siempre me tuvieron sin cuidado. Es un buen hombre pero también un fanático y para lograr su cometido no vacila en acudir a la delación, la estafa y aún, el homicidio. Y nuestro rey lo escucha. Sin embargo, yo soy el teotecuhtli, el supremo sacerdote y ante la regia presencia usé todas las prerrogativas de mi rango. Y la sabiduría ancestral. Porque yo hablo con los dioses y en los vapores sagrados me fue revelado el futuro. No tiene caso ir. Me opongo. Dicen que más allá del mar, los hijos de Sin, Ištar y Šamaš votaron igual. ¡Qué obtuso fui!: la orden ya se había emitido. Mientras el tlatoani me interrogaba, un grupo de teopixque iniciaba la jornada hacia un distante planeta azul. Estos jóvenes sacerdotes de dientes aserrados fueron elegidos para tener comercio carnal con las indígenas. A cambio harán don de los secretos de la hechicería, el augurio de tormentas y eclipses, el gobierno de sembradíos y cosechas, el fuego y tanto más. Sé que nos van a ignorar, que nos relegarán al mundo de las fantasías insomnes. Sé que en los milenios por venir, los locales pondrán en duda todas las evidencias. Sé que alumbrarán teorías y refutaciones nimias. Y sé que nadie nos recordará. Pero no los condeno. En su hora, abjuramos del pasado en términos similares. El fruto no guarda memoria de la semilla que fue. Me pesa, sí, que nos motive más la lujuria que evitar la extinción. Una ulterior visión me reveló el resto. Aún la secreta forma del cuchillo de obsidiana que en breve me labrará el pecho. No quiero entristecerte, amada Xóchitl, pero necesito ungirte mi testigo. Según los ingratos dioses me aguarda un olvido mayor.

© Pablo Martínez Burkett, 2016



(*) El presente relato fue publicado en el #149 de la Revista digital miNatura dedicado a Paleocontacto.


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CYCLICAL TREACHERY




CYCLICAL TREACHERY(*)



                                           You are not here, no,
                                           in the region where somehow one exists,
                                           you have left us on Earth with no supplies,
                                           therefore, I tear myself.


Nezahualcoyotl-I am sad


The summoning was urgent. It was the tlatoani himself who wanted to deal with my intransigence, that of not being moved by the draughts caused by an absent Tláloc or the hurricanes blown on us by a tireless Ehécatl. Nor was I touched by the blood that does not placate Tonatiuh´s harshness. I tell you: it was not divine deafness but a surfeit. This fifth sun will end like its predecessors. Such is the fate of our people, however, a vast majority wish to avoid it. And they now follow the infamous cihuacatl whose conspiracies were never my concern. The Prime Minister is a good man but also a fanatic. To achieve his goals he does not hesitate to resort to betrayal, fraud and even murder. He has our great King´s ear. But, I am the teotecuhtli, the Supreme Priest, who before the royal presence argues with all the privileges of my sacred rank and ancient wisdom. I also speak to the gods who, through sacred fumes reveal the future to me. They tell me there is nowhere to go. Aware of the outcome, I opposed their decision. Nevertheless, the command was issued well in advance. And beyond the sea, the children of Sin, Šamaš and Ištar voted alike. How obtuse I had been! While the tlatoani interrogated me, one group of teopixque began their journey to a distant, blue planet. The chosen few were a group of young priests with serrated teeth, and their task was to have sexual intercourse with the natives. In return, they said, the teopixque would reveal them the secrets of wizardry, the forerunner of storms and eclipses, the government of farmland and crops, fire and so much more. But this I know. The indigenous species will then ignore and relegate us to a world of sleepless illusions. And in the millennia to come, the locals will challenge all evidence and light theories and petty rebuttals. No one will remember us. I do not condemn them for it. In olden times, we abjured the past in similar fashion. The fruit has no memory of the seed that was before. I am sorry, yes; genuinely sorry for recognising that lust motivates us even more than the desire to avoid extinction. A new vision is showing me what is to come, including the strange shape of the obsidian knife which soon will plough my chest. Do not be sad, beloved Xóchitl, I need you to be my witness for according to the ungrateful gods, greater forgetfulness awaits me.


© Pablo Martínez Burkett, 2016




(*) This short story has been published in #149 of  Revista Digital miNatura issued devoted to Ancient Astronauts.


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lunes, 30 de noviembre de 2015

EL AUTOR INVITADO: Luciana Baca


ALIENACIÓN
El Bebo y la Irma estaban emocionadísimos. Por primera vez, alguien IMPORTANTE llegaba al pueblo y, para esa noche, les habían prometido fuegos artificiales.
Esa tarde, la Irma se fue hasta el todo por dos pesos que quedaba frente al hospital y se compró unos binoculares. No quería perderse nada del show.
El calor los envolvía como una frazada, era ya noche entrada y los mosquitos les zumbaban en las orejas.
—Emprestámelos, Irma—dijo el Bebo mientras le sacaba los binoculares. En el cielo ya habían empezado los primeros estampidos.
— ¡Ay, no! ¡Bebo! ¡Los quiero usar!
—No me hinchés…
El cielo se volvía rosa, violeta, verde y los cuzcos del barrio ladraban desaforados.
—Ya me vas a venir a pedir algo, Bebo. Vas a ver…
—Sí, ¡los binoculares! —y empezó a reírse.
— ¡Basta, nene!
Irma estaba por tironear de la correa de los prismáticos cuando vieron a sus vecinos correr y tropezarse y vuelta a pararse y correr por la calle de tosca.
Hasta el zumbido de los mosquitos había parado.
El cielo era una bola naranja. Los estallidos recordaban ahora a esas guerras de lucecitas que se ven en la tele y ocurren en países llenos de arena.
—¡¡Nos atacan, Irma!!—gritó Bebo pero ella no le creyó. Igual corrió hasta la puerta de la casa y, por instinto, la cerró. Bebo quiso entrar. En el entrevero, Irma, sin querer, le agarró los dedos con la puerta.
— ¡¿Qué hacés, tarada?! ¡Dejame pasar! — el Bebo tenía los ojos colorados y sudaba aunque ya no hacía tanto calor.
A Irma le temblaron las manos cuando le puso llave a la puerta.
—Vamos a la pieza del abuelo y nos metemos debajo de la cama—Irma no pudo contestar porque ya el Bebo la llevaba a empujones.
No llegaron. Sintieron en las espaldas el peso de los escombros.
                     
La extraña nave aterrizó en el patio del Bebo cortando la soga y arrastrando la ropa que estaba colgada.
—Capitán—dijo el conductor de la nave por el intercomunicador—ya cumplimos con nuestro primer objetivo: los alienígenas están muertos. Espero instrucciones. Cambio y fuera.
© Luciana Baca
Luciana Baca (San Pedro, Bs. As., 1985) es Licenciada en Gestión Educativa (UNTREF) y Licenciada en Lengua y Comunicación (CAECE), profesora, cinéfila, amante del cabernet, estudiante apasionada de francés y, en los ratos libres, escritora.
Ha corregido varios textos literarios (entre ellos, la novela “La caída de las lechiguanas” de Narciso Rossi).
En su ciudad natal, coordina el proyecto Perro Gris destinado a la edición, publicación y encuadernación artesanal de obras literarias de escritores sampedrinos.
Es parte del equipo editorial de PelosdePunta.


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viernes, 17 de abril de 2015

LA TENTACIÓN DE LOS SANTOS VIGILANTES


LA TENTACIÓN DE LOS SANTOS VIGILANTES
En cuanto a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, el Señor los ha encadenado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”.
Epístola de Judas 1:6



Si esto no fuera la NASA diría que es un embuste. Si no me hubieran convencido tan amablemente a punta de pistola señalaría que es una locura. Si no estuviera frente a mí, sería una pesadilla. Pero el horror de todos me persuadió. Por eso debo revelar el secreto aunque me cueste la vida. Confío en que alguien encuentre estas notas. Soy un científico y creía en aquello que se puede reproducir, refutar y comprobar pero el hallazgo es abrumador. En el desierto de Utah desenterraron un aerolito que tiene incrustada una estela recubierta por una escritura cuneiforme en tres idiomas. Soy autoridad irrefutable y me sobró un vistazo para sentir que era auténtica: nadie como yo conoce el persa arcaico, el elamita y el acadio. De unos 25 metros de alto por 15 de ancho, los expertos le confieren una antigüedad no menor a 8.500 años. Me urgieron a descifrarlo. La erosión no impidió que leyera casi de corrido. Donde me asaltaba la duda corroboraba con la lengua siguiente. En el silencio de un aséptico subterráneo se oyó otra vez la voz de los antiguos: 

“Y ocurrió que los Santos Vigilantes desataron las cuerdas de Uru-Anna y bajaron [desde su morada] y eligieron mujer y tuvieron ayuntamiento… [entonces] les enseñaron hechicería, el augurio de tormentas y eclipses, el gobierno de sembradíos y cosechas. Y [ellas] se preñaron y parieron gigantes. Y [los hijos del hombre] sospecharon de su progenie y [ellas] negaron su fornicación… La pérfida Bat-Enosh [mintió]: «¿Oh Iamga, esposo mío, no recuerdas cuando yacimos y el placer que te convidé? Hago juramento por Aquel-que-Reina-en-lo-Alto que el fruto de mi vientre es de tu semilla y que no es hijo de Túri’el ni otro Vigilante»... [Sin embargo] crecidos no [había] pájaro ni bestia o fruto que los saciara y ya Nephilim atacaron y mataron [a los hombres] y bebían de su sangre y se holgaban de su carne. Harto [de la blasfemia] el Gran-Santo arrasó la Tierra y anudando los lazos de la [estrella] Luz del Cielo recluyó [allí] a los Vigilantes hasta el final [de los tiempos] cuando tornarán [para] venganza”. 

Terminé de recitar la antífona y lloré con la angustia de lo inexorable. No descarto el suicidio.




© Pablo Martínez Burkett, 2015


(*) El presente relato ha sido publicado en #141 de la Revista digital miNatura, dedicado a "Cosmogonías".


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TEMPTATION OF THE ANOINTED WATCHERS



TEMPTATION OF THE ANOINTED WATCHERS


“And the angels which kept not their first estate, but left     
their own habitation, he hath reserved in everlasting chains
under darkness unto the judgment of the great day”.         
         
The General Epistle of Jude 1:6




Were it not for the fact that I was at an NASA installation, I could swear this was a tall tale. And had they ever so kindly had not convinced at gunpoint, I´d cry out it was sheer insanity. However, the horror in their faces persuaded me. I must reveal the secret, even at the cost of my life. I do hope someone finds these notes. Until that moment, I believed only in matters that could be reproduced, refuted and checked out. However, this finding was more than overwhelming for unearthed in the Utah desert was a meteorite, embedded with a stele covered with a cuneiform text in three languages. I happen to be regarded as an expert in that area, and I readily agree: no one else knows Archaic Persian, Elamite and Akkadian. The stele is about 82 feet high by 50 feet wide and the experts conferred it to be about 8,500 years old. I was urged to decipher the inscription. The erosion did not stop me from reading it, fluently. Where doubts assailed me, I resorted to the following language in order to corroborate the reading. And so, in the silence of an aseptic underground location, the voice of the Old Ones was heard again: 

"And it came that the Anointed-Watchers untied the strings of Uru-Anna and came down [from their dwelling] and chose women to fornicate. [After that] they taught them sorcery, the omen of storms and eclipses, the management of crops and harvests. And [those women] became pregnant and gave birth to giants. [The children of men] became suspicious of that offspring but [women] denied their fornication ... The treacherous Bat-Enosh [she then lied]: "Oh Iamga, my husband, does not thou remember when we laid together, do not thou bear in mind the pleasure I shared with thou? I swear by The-Exalted-who-Reign-in-Heaven that the fruit of my body is from thy seed, and it is not the son of Túri'el or another Watcher "... [However] as the children grew up it happened that no bird nor beast or fruit were enough and as they became Nephilim, they attacked and killed [all] and drank their blood and ate their meat. Sick of [such as blasphemy] The-Exalted devastated Earth and tying the bonds of [star] Light of Heaven where He detained [there] the Watchers until the end [of times] when they shall return [for] revenge". 

I finished reciting the antiphon and then I cried with deep anguish in anticipation of the unavoidable. I do not rule out the possibility of killing myself.



© Pablo Martinez Burkett, 2015


(*) This short story has been published in #141 of Revista digital miNatura devoted to "Cosmogonies".

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sábado, 11 de septiembre de 2010

LA ESTRELLA DE OCHO PUNTAS

A mi hermano Andrés










Someday, the children of the new sun will meet the
children of the old. I think they will be our friends.

DR. HEYWOOD FLOYD
2010: The year we make contact





DESPERTAR DE LA criopreservación siempre me deja con un sabor amargo y el asombro de la identidad. Abomino viajar durante tanto tiempo a merced de las máquinas. Ya sabemos dónde hemos acabado por conferirles el control. Pero para qué protesto, si yo, Ishtar, hija de Nannar; me he ofrecido como voluntaria para el Programa Segundo Contacto, uno de los frutos más eminentes del Tratado de Irkalla, ese embuste que puso fin a las Guerras de Sheratan.

Por enésima vez, estudio los manuales de la Agencia Aeroespacial. Son del todo elocuentes y sn embargo, la especie indígena aún me provoca extrañeza. Esa mata de pelo en la cabeza denota un estadio evolutivo anterior. Y esos ojos, minúsculos, dan asco. Además, son tan bajitos y con demasiados dedos. ¿Y el idioma gutural que practican? Espero que el traductor universal sea eficiente. En esta etapa, el entendimiento será vital. No obstante, el contraste anatómico es lo menos inverosímil. Corro una y otra vez la secuencia holográfica. Aseguran que en el pasado fuimos capaces de reproducirnos así, por fricción. No consigo imaginar qué placer encuentran en ello. Aunque los estudios de histocompatibilidad están avalados por acreditadas universidades de toda la galaxia, tengo algunos reparos. Volver a equivocarnos... Admito que con las dudas me asaltan otras sensaciones, igualmente incómodas. Presiento que no serán las últimas. La conquista planetaria es inclemente con los débiles. Y la debilidad es un lujo que, como teniente del III Regimiento de Exploradoras Coloniales, no me puedo consentir. Empero, estaría más tranquila sin la ultrajante proscripción del sable laser.

Estiro el cuello y me dejo inocular. La doctora procede y calla. Sé que comparte mis incertidumbres. Somos ocho voluntarias. La capitana nos convoca al puente. En breve será visible nuestro destino. Al principio se confunde con la negrura del espacio, pero luego aparece una esfera azul. Es cierto, la mayor parte está ocupada por océanos. ¡Agua! Zumba el sensor de la transportadora. Antes de ser vaporizadas a la superficie, me encomiendo a Tiamat, para que el nativo asignado sea un buen semental. Es esto o la extinción. No alcanzo a preguntar por qué lo llaman planeta Tierra. El Programa Segundo Contacto ha comenzado.


© Pablo Martínez Burkett, 2010




El presente texto fue publicado en la edición # 104 de la Revista Digital miNatura.